Rosanna Toraglio
Periodista- BioPsicoTerapeuta
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Teniendo en cuenta los estudios científicos, 20 segundos de un abrazo, son ideales para producir la hormona de la felicidad. Aseguran que estimulan el timo, glándula que produce células T, que juegan un papel vital en la salud inmunológica.
Dar al menos 8 abrazos diarios, sugiere el investigador y escritor, Paul Zak y por supuesto, dejarse abrazar durante varios segundos. Se necesitarían 8 abrazos por día de esa duración para sentirnos perfectamente bien y resetear nuestro organismo, que está expuesto a las presiones cotidianas. Aunque para no presionar, con 4 de esos contactos sanadores bastarían para liberar el estrés acumulado.
Nadie puede negar que los abrazos nos hacen sentir más felices. Sentimos porque nuestros cuerpos liberan oxitocina, una hormona asociada con la “felicidad”.
El calor de los cuerpos se convierten en una especie de bálsamo. Nos pasa desde que somos bebés, por eso el efecto del contacto con los padres es beneficioso para ellos, especialmente para los prematuros.
Según los investigadores de la Universidad de Harvard, los abrazos ayudan a promover los niveles normales de cortisol necesarios para el desarrollo infantil.
Quienes probamos sus efectos, al abrazar y respirar profundo se produce un equilibrio, dejando que los segundos pasen y sentiremos cómo el miedo desaparece, la preocupación baja su nivel, nos sentimos seguros y enfermamos menos.
El Día “D”
Kevin Zaborney, un pastor especialista de Michigan, quien trata a delincuentes juveniles en Estados Unidos fue el hombre que soñó con crear el Día Nacional de los Abrazos, y que luego se extendió a nivel Internacional. Hacer un mundo más amigable, más conectado, que todos vibremos en cariño y amor. Abracemos y dejémonos abrazar.








