Patricia Couceiro
Máster en Constelaciones
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La intuición es nuestra voz interior. Todos la tenemos. Aprender a escuchar, desarrollar y seguir nuestra intuición nos da una mayor ventaja en el torbellino del mundo en el que vivimos. Es el aliado que nos protege. Es tan natural para nosotros como respirar, pero desafortunadamente para muchos se ha visto suprimido a medida que nos convertimos en seres racionales y de cerebro derecho. Hemos permitido que el ruido del mundo nos aleje de nuestra intuición, alejándonos cada vez más de nuestro Sistema de Guía Interno.
Estos ruidos incluyen la televisión, las noticias y diversas redes sociales. Al trabajar en el desarrollo de tu intuición, te sentirás más centrado, menos estresado y más preparado para afrontar los desafíos del día. Y así confiar cada día más en tu guía interior.
Para activar tu intuición, recuerda lo que amas. Mira a tu alrededor para redescubrir las cosas de tu entorno inmediato que te agradan y te elevan. Reconoce estas cosas y despierta tu aprecio por el milagro de la vida y agradece.
Observa la diferencia entre tu mente racional y pensante y la parte de ti que tiene un presentimiento sobre una situación. Ese presentimiento siempre se siente en el cuerpo en forma contundente, es una emoción, una liviandad o pesadez, algo que expande o contrae. Entonces cuando te enfrentes a un dilema, simplemente pregunta y siente la reacción en tu cuerpo. Aprender a confiar en la respuesta que recibes. Esto puede requerir práctica y confiar, cuanto más confíes en ti, más se expande la respuesta. Si tu guía se siente confusa, debes saber que tu mente está intentando dominar a tu corazón. Retírate y pide claridad, y si el tiempo lo permite, olvídalo por un rato. Retoma el tema más tarde con una visión renovada y determina qué te parece correcto.
Mientras haces esto, presta atención a dónde tienes una sensación en tu cuerpo. Algunos la sienten en el estómago, mientras que otros la sienten en el pecho o el corazón. ¡Presta atención a donde sea que esté esa sensación! Y ¡confiá!
Todos hemos tenido esos momentos en los que recibimos la información que necesitábamos y no confiamos en ella. Recuerda y evoca el momento en que escuchaste por primera vez a tu intuición indicarte el camino a seguir. Revive ese momento. Aprende de él. Reformula para que te sirva de detonante la próxima vez.
Piensa en tu intuición como un compañero, en realidad es nuestra única compañía. Genera una relación contigo misma. Vuelve a la naturaleza, ella nos quieta, nos aquieta y nos integra a su esencia. Cuando la mente está en paz, la intuición se expresa con mayor claridad.
Vive y habita tu propio silencio y será el camino para redescubrir tu propósito, esencia, y volver a la paz que siempre fuiste.








