El Ministerio de Desarrollo Social evalúa avanzar en una modificación de fondo en el esquema de asistencia alimentaria que sostiene a través de comedores. La propuesta apunta a dejar de entregar módulos de mercadería para que los alimentos sean elaborados en su totalidad en cocinas centralizadas y distribuidos ya preparados.
Actualmente, el sistema de distribución es mixto: un 80% de los comedores recibe comida elaborada por las cocinas del Ministerio, mientras que el 20% restante accede a módulos de mercadería para cocinar en sus propios espacios. La posible modificación implicaría una reestructuración importante, tanto en la producción de alimentos como en la logística de distribución.
Así lo adelantó a PRIMERA EDICIÓN el ministro de Desarrollo Social, Fernando Meza, quien confirmó que el cambio está en evaluación y que la decisión se tomará en función de los recursos disponibles. “En principio, implica duplicar nuestra dinámica de elaboración de alimentos y la logística de distribución. Creo que para mediados de año tendremos que tomar una definición, ya sea para avanzar o continuar con el esquema actual”, señaló.
El análisis de esta alternativa se abrió porque el actual sistema descentralizado genera problemas de trazabilidad y, según admiten en el Ministerio, hay casos de uso indebido de los insumos.
Cambio de modelo
El esquema actual se sostiene con dos formas de entrega: la comida ya hecha y los módulos de insumos. En cada cocina centralizada, se producen 30 ollas por día, cada una con 160 porciones.
La otra vía de asistencia es la modalidad descentralizada: los comedores cocinan en su propio lugar con productos provistos por el Ministerio. Según los últimos registros, así trabajan con 80 comedores en total a lo largo de la semana.
Para el ministro Meza, el nudo de la cuestión es que la entrega de mercadería se sostiene “en una relación de confianza” que puede romperse con facilidad: “Yo tengo que confiar en vos, que vas a poner los 10 kilos de carne en la olla”.
Así, explicó que uno de los principales problemas es que, una vez que la mercadería sale del depósito, después no se puede verificar qué pasa en el comedor.
En ese sentido, reconoció que la mercadería no siempre se usa como debería, ya sea para fines de reventa o para autoconsumo. “Se genera una práctica que la persona cocina para los vecinos, pero también utiliza esa mercadería para su consumo personal y ahí es donde se tergiversa la cuestión”, sostuvo. Para ejemplificarlo, mencionó que varios casos pasaron de la sospecha a la denuncia penal, cuatro con investigación activa en la Justicia.
Sin embargo, Meza advirtió que el cambio requiere de una reorganización del plantel de trabajadores, el transporte, compra de insumos y presupuesto. La resolución se conocerá a mitad de año









