Cuatro presos, dos de ellos acusados por delitos relacionados a drogas y dos por abuso sexual, se escaparon el viernes antes de la medianoche de los calabozos de la División Resguardo de Detenidos de la Unidad Regional X, predio ubicado en el populoso barrio Fátima Posadas.
La evasión se detectó a las 23.50 de ese día, cuando el personal de guardia, al proceder al “engome” (conteo de internos al finalizar las actividades diarias) de los alojados en el Pabellón B, constató la ausencia de Cristian Ezequiel Andino (23), Gabriel Dainchuk (19), Ramón Alberto Silvero (40) y Walter Ramón Cáceres (25), este último de nacionalidad paraguaya, todos detenidos en carácter de procesados.
Tras una inspección del sector, se halló un orificio en el techo del patio interno, con rejas cortadas, por donde se presume que los detenidos lograron escapar. Según fuentes oficiales, Daichuk y Silvero tienen causas penales por abuso sexual, en tanto que Cáceres Ávalos y Andino estaban tras las rejas por comercializar drogas. Ante esta situación, en los primeros minutos de ayer se activó de inmediato un operativo cerrojo, encabezado por el subjefe de Policía, comisario general Marcos David López Asencio, junto al director general de Seguridad, comisario general Raúl Maslowski y el jefe de la Unidad Regional X, comisario general Horacio Esquivel, además de la intervención de los distintos Comandos Regionales y sus áreas operativas, intensificando los controles en accesos, caminos secundarios y zonas consideradas sensibles, con el objetivo de lograr la pronta recaptura de los evadidos.
En paralelo, se dio intervención al Juzgado de Instrucción de turno y, por disposición de la Jefatura de Policía, se iniciaron las actuaciones administrativas correspondientes para establecer las circunstancias del hecho y determinar eventuales responsabilidades vinculadas a la custodia de los detenidos al momento de la evasión.
Planificación
Todo indica que los cuatro internos planificaron la fuga.
Fue antes del “engome” o conteo, es decir que sabían exactamente el horario y la rutina del personal de guardia. Los detenidos llevaban días, probablemente semanas, observando los horarios de los “llaveros” que vigilan, los momentos de menor supervisión, las zonas “ciegas” del pabellón, y el estado real de la infraestructura. Las primeras investigaciones en la escena, demuestran que los presos sabían que el patio interno del Pabellón B suele ser menos vigilado que los pasillos y celdas.
Por otra parte, internamente los uniformados lo consideran un espacio “seguro” por estar dentro del perímetro y con controles más relajados en ciertos horarios nocturnos. El boquete en el techo en tanto, no se hizo en una noche. Los reos avanzaron de manera gradual, disimulando ruidos y eliminando restos de material, según se especula desde la investigación.
Esperaron a que los movimientos sean mínimos en el lugar.
Aún no se estableció qué “herramienta” utilizaron para cortar las rejas o si la infraestructura ya debilitada les facilitó la tarea, indicó un vocero. Otro dato no menor, es que en sus redes sociales el preso condenado por venta de drogas, “Gurí” Andino, al parecer posteó días atrás una fuga de presos de una cárcel de máxima seguridad en Paraguay. Lo que no queda claro es que si el interno lo hizo para provocar a las autoridades o si lo utilizó de “inspiración”, o ambas cosas. Esto dejó en evidencia que contaba con teléfono celular dentro de la cárcel.
Aún no se sabe con que tiempo de ventaja contaron. Por ahora se trata de establecer si hubo fallas de control interno, posible negligencia o exceso de confianza en la guardia nocturna o si realmente la infraestructura del lugar era muy vulnerable. Por ello, será fundamental la investigación interna en el marco de la búsqueda de posibles responsabilidades. Habrá que ver puertas adentro que sucedió para reconstruir lo que no se vio a tiempo y que controles fallaron.
Creen que “Gurí” Andino pudo ser el cerebro de la fuga
Cristian “Gurí” Andino, de 23 años, fue condenado el pasado 23 de diciembre y por el Tribunal Federal de esta capital a cinco años y seis meses de prisión efectiva por tener para comercializar poco más de un kilogramo de cocaína fraccionada y desobedecer a tres policías que intentaron interceptarlo, junto a su cómplice, cuando transitaba a bordo de un auto sin patente trasera por el barrio Sur Argentino.
Fue detenido junto a un cómplice el 28 de febrero de 2024. Cuando lo atraparon iba a bordo de un Volkswagen Bora que aceleró temerariamente por el barrio Sur Argentino hasta despistar y chocar un árbol frente a la Escuela 301 Puerto Argentino. Cada testimonio coincidió en que del Bora bajaron y corrieron. El conductor, “Gurí” Andino, arrojó una mochila en el patio delantero del establecimiento educativo con 1,262 kilogramos de cocaína fraccionada para comercializar. Luego se supo que vendían la droga por Whatsapp y la cobraban por Mercado Pago.
Fuentes vinculadas a la investigación no descartan que el ahora condenado pudo ser el cerebro de la fuga que se detectó poco después de la medianoche de ayer. Una de las hipótesis, es que tenía sus redes activas y posteó noticias relacionadas a evasiones.











