La expectativa por contar con una conexión aérea regular entre Encarnación y Buenos Aires volvió a frustrarse. La aerolínea low cost Flybondi decidió poner nuevamente en pausa la ruta que debía comenzar a operar el 2 de febrero, luego de constatar que la venta de pasajes para ese mes no alcanzó los niveles mínimos de ocupación que la empresa considera necesarios para sostener la operación comercial.
Desde la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil de Paraguay, su titular Nelson Mendoza fue categórico al explicar el motivo de la decisión y descartó de plano cualquier tipo de inconveniente técnico o regulatorio. Según remarcó, tanto el aeropuerto encarnaceno como la compañía aérea se encuentran plenamente habilitados para operar, por lo que el factor determinante fue exclusivamente la falta de demanda. “El aeropuerto está habilitado, la aerolínea está habilitada”, señaló, y agregó que la venta online estuvo abierta sin condicionamientos adicionales.
La ruta Encarnación–Buenos Aires arrastra un historial de anuncios fallidos y postergaciones. Tras haber sido presentada en diciembre, su inicio fue demorado y luego tuvo una breve etapa de funcionamiento durante el Mundial de Rally disputado en agosto. Finalizado ese evento, los vuelos regulares volvieron a desaparecer del cronograma, consolidando la percepción de que la ciudad funciona más como una escala ocasional que como un destino estable dentro de la planificación comercial de Flybondi.

Ante la baja ocupación prevista para febrero, la aerolínea optó por redirigir a los pocos pasajeros que habían adquirido pasajes hacia el aeropuerto de Posadas. La compañía notificó a los usuarios y ofreció alternativas de reubicación o reprogramación, en lo que definió como un ajuste operativo y no como una cancelación definitiva. Sin embargo, en términos territoriales, la medida vuelve a dejar a Encarnación relegada frente a un aeropuerto argentino con mayor volumen de pasajeros y respaldo sostenido.
Desde Flybondi sostienen que la decisión responde a un proceso habitual de evaluación de rutas, en el que la continuidad de los vuelos depende de que los números cierren. La lógica empresarial apela a la eficiencia y la optimización de recursos, aunque a nivel regional la postal es menos alentadora. La ciudad demuestra capacidad para atraer eventos internacionales de gran escala, pero aún no logra consolidar un flujo constante de pasajeros que garantice una conexión aérea regular con la capital argentina.
Pese a la pausa, el aeropuerto de Encarnación no quedará completamente inactivo. Tanto la DINAC como la aerolínea coinciden en mantener abiertas las posibilidades para vuelos especiales vinculados a grandes eventos deportivos y turísticos. El Mundial de Rally volverá a contar con operaciones dedicadas en agosto y ya se mencionan futuras competencias internacionales, como pruebas de ciclismo asociadas al Tour de France, que podrían justificar conexiones directas temporales con Buenos Aires, San Pablo u otros centros regionales.
Mendoza explicó que la estrategia oficial apunta a sostener la infraestructura operativa y la articulación institucional para que, cuando el mercado acompañe, la terminal esté en condiciones de retomar vuelos sin demoras. Se trata de una especie de estado de espera, con el aeropuerto listo para momentos de alto impacto, pero sin el movimiento cotidiano que genera una ruta regular y ordena la oferta turística y comercial.







