El último martes por la noche, junto a la comunidad venezolana, el padre Alberto Barros celebró la fiesta de la “Divina Pastora”, en la capilla Stella Maris de la Diócesis de Posadas.
Dicha advocación tuvo su origen en Sevilla (España) en 1700 y llegó a Venezuela alrededor de 1740 con los frailes capuchinos. Su fiesta, que se celebra cada 14 de enero, es considerada la tercera en cantidad de millones de personas que participan, después de Guadalupe y Fátima. Su santuario se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad de Barquisimeto.
El padre Barros agradeció “a la comunidad venezolana por compartir con nosotros esta fiesta, que forma parte de la riqueza del catolicismo popular latinoamericano, marcado fuertemente por el amor a la Virgen María, en las distintas advocaciones con que se la venera en nuestro continente”.
Además al finalizar la misa, representantes de la comunidad venezolana entregaron presentes relacionados con la “Divina Pastora”.
“Con los pueblos latinoamericanos compartimos una misma raíz histórica, cultural y religiosa, que nos enriquece con una común identidad. Por eso somos Iglesia Latinoamericana, donde María nos hace familia y nos lleva a Jesús como auténticos hermanos y hermanas”, apuntó Barros.
Agregó que “para muchos creyentes en América Latina y el Caribe, la devoción a María es un factor fundamental de su experiencia de fe y su identidad religiosa. Se la invoca como la madre del Dios por quien se vive y Madre atenta a las necesidades de sus hijos e hijas”.





