El anuncio de que se suspendían las tareas de limpieza y mantenimiento en escuelas públicas de Comandante Andresito puso en agenda un problema que atraviesa a varios municipios de Misiones: cómo sostener edificios escolares en condiciones en pleno receso y con bajos presupuestos.
Bruno Beck, intendente de Comandante Andresito, confirmó que la decisión se revirtió horas después, pero consideró en diálogo con PRIMERA EDICIÓN que el hecho dejó en evidencia “la falta de colaboración y compromiso con lo público”.
Beck explicó que el municipio recurrió a un acuerdo con contribuyentes morosos para sostener el servicio. “Acá nuestro gran problema, el gravísimo que tenemos, es la deuda que los contribuyentes tienen con el municipio, hoy estamos hablando de más de $3.000 millones. Hay gente que debe más de 15 años de impuestos, que vive en Andresito y no pagó nunca un impuesto”, afirmó Beck.
El escenario se repite, con matices, en otras localidades, donde el trabajo recae en cuadrillas municipales que limpian, fumigan y desmalezan con los recursos que hay, dando cuenta de cómo impactan los tiempos de bolsillos ajustados en el mantenimiento de los establecimientos escolares.

“Falta compromiso e interés”
En Andresito funcionan 47 escuelas públicas, de las cuales cerca del 70% están ubicadas en zonas de colonia, algunas a más de 40 kilómetros del casco urbano.
El mantenimiento de esos establecimientos recae desde hace varios años en las cuadrillas municipales que, además, deben atender plazas, predios y otros espacios públicos.
“Es un esfuerzo muy grande que hace el municipio y la verdad que la gente no valora. Utilizamos recursos municipales y la Municipalidad no tiene una tasa para recuperar ese gasto”, aseguró Beck.
En ese sentido, se refirió al crítico escenario que atraviesa la administración en el pago de tasas municipales, con deudas que superan los 15 años de aportes. Por eso, explicó que la solución al problema fue instar a regularizar esa morosidad.
Contrario a las versiones que -apuntó Beck- circulaban en redes sociales, “no es que las empresas se van a hacer cargo del mantenimiento, lo que van a hacer es pagar las tasas municipales que deben. No es algo solidario de parte de ellos”, aclaró el intendente.
Además, señaló que otros factores agravan el problema, como la desaparición de las cooperadoras. “Eso se perdió todo, no hay más cooperadoras escolares. Hay un desinterés generalizado de la población de no interesarse más por todas esas cosas públicas”, sostuvo Beck.
Otras localidades
La situación se repite, con matices, en otros municipios. En Eldorado, la Municipalidad sostiene operativos de control ambiental en todas las escuelas y los límites operativos se reconocen en la cantidad de personal disponible.
Jorge González, director de Ambiente municipal, explicó que el próximo lunes comienzan las desinsectaciones en las escuelas, que se realizan una vez al año y están a cargo de 16 trabajadores.
Eldorado cuenta con 67 escuelas primarias y secundarias de gestión pública y privada. El operativo incluye a todas, aunque no abarca el desmalezamiento.
“La Municipalidad no tiene los recursos necesarios a nivel mano de obra como para poder llegar con eficacia a todas las instituciones”, admitió González. Por eso, el municipio optó por entregar máquinas para que las escuelas se encarguen del mantenimiento de los espacios verdes.
En el caso de Leandro N. Alem, el intendente Matías Sebely explicó que se realizan hasta cuatro intervenciones al año en las escuelas, concentradas en momentos clave del calendario.
Como en otros municipios, la planificación responde a la disponibilidad de recursos y a la necesidad de priorizar, porque las cuadrillas municipales también deben atender otros espacios públicos.
Este año, detalló que las acciones comenzarán el 10 de febrero y que durante el receso avanza la edificación de nuevas aulas en una de las escuelas locales.

¿Qué implican las tareas de limpieza?
El mantenimiento de un establecimiento educativo va mucho más allá de “cortar el pasto”. Incluye tareas permanentes de desmalezamiento, poda de árboles, limpieza de predios, control de plagas, desinsectación, retiro de residuos y acondicionamiento general de los espacios comunes.
En zonas de colonia, las tareas implican traslados largos, jornadas completas de trabajo y gastos adicionales en logística y personal.
“Cuando uno va a la colonia tiene que ir con un equipo que tiene que ir a trabajar todo el día, para que se justifique también el gasto. Eso significa que hay que darle de comer a los empleados, hay que pagarle las horas extra. Todo eso tiene un costo adicional importante”, explicó Beck.
En ciudades más grandes, el desafío pasa por la escala. González contó que en Eldorado los 16 trabajadores encargados de las tareas recorren toda la ciudad dividida en cuatro circuitos y desinsectan ocho instituciones por jornada.
En ese sentido, antes de cualquier intervención o limpieza general, “se hace el control vectorial, después la evaluación de qué plagas hay y recién ahí se procede a la desinsectación, que no es una fumigación, es un rociado”, detalló el funcionario eldoradense.









