Con las lluvias, el calor y la humedad, proliferan no solamente mosquitos sino también las larvas peligrosas, entre ellas la Megalopyge opercularis, una oruga muy peluda y tóxica, también conocida como “oruga pollo” o “gato lanudo”. La advertencia es estar atentos porque sus pelos liberan un veneno que causa quemaduras y dolor intenso, incluso hasta pueden provocar otros efectos realmente preocupantes que demandan atención médica inmediata.
Fue durante esta semana cuando vecinos de la zona de Pueblo Chico, detrás del Acceso Oeste, detectaron la presencia de la oruga, que suele estar escondida detrás de las hojas de las plantas, algo que impide detectarlas a simple vista. Muchas veces las lesiones provocadas por el contacto se dan cuando se manipulan plantas sin el uso de guantes.
Esta oruga, que parece un pompón, puede llamar la atención de los niños y ponerlos en peligro, pues tiene espinas venenosas bajo su pelaje, causando dolor intenso, quemaduras y reacciones alérgicas al contacto, por lo que no debe tocarse.
Luis Di Falco, uno de los vecinos que compartió la imagen del ejemplar, dijo que “cada vez que veo una, la saco y mato con palo, y luego la quemo para evitar cualquier tipo de escape de su toxicidad”. Una de las recomendaciones para quienes deseen realizar limpiezas a fondo es solicitar la fumigación del patio, asegurándose la liberación de cualquier tipo de agentes tóxicos y peligrosos, más si tienen niños o adultos mayores en casa.

De qué se trata
Ya en 2017 se advirtió la aparición de esta oruga en zonas urbanas, pues su hábitat natural siempre fue la selva y el monte, pero la deforestación y la falta de depredadores naturales hizo que estos “bichos” avancen a jardines, plantas silvestres y cultivos familiares.
Aunque son muy tóxicas, lo son solamente al tocarlas: no saltan, no atacan, pero su defensa es picar con sus púas y soltar su toxicidad.
Son de apariencia esponjosa, con pelos como sedosos que varían de color que va desde el amarillo al marrón. Su aspecto hizo que la llamen “pollo” por su semejanza a las arañas “pollito”, no así por el color.
Sus espinas urticantes liberan neurotoxinas potentes que causan dolor agudo, enrojecimiento, ampollas y, en casos severos, náuseas, dolor de cabeza o shock.
Están en árboles y arbustos, especialmente en zonas cálidas de Norte y Centroamérica.
Exterminarlos
Para combatir a estos peligrosos e indeseables “visitantes” se puede dar una solución fulminante con una buena fumigación.
Precisamente el especialista en fumigaciones Carlos De Lima confirmó a PRIMERA EDICIÓN que ya tuvo oportunidad de exterminar “orugas pollo”, ya que aparecieron en el patio de su vecino y también en el suyo, en el barrio Piedras Blancas en Garupá.





