Un estudio clínico controlado en el que se analizó a pacientes entre 2022 y 2024, reveló que los tratamientos multimodales con electroestimulación reducen las complicaciones y mejoran la funcionalidad facial.
En diciembre pasado, Jessica Zalazar Cinat defendió su tesis doctoral sobre recuperación funcional en parálisis facial periférica con una beca CONICET-UNNE con esta investigación en el área de Kinesiología y Fisiatría, bajo la dirección de la doctora Rosana Gerometta y la codirección de la magíster Laura Leyes, ambas de la Facultad de Medicina de la UNNE.
Se implementó un estudio clínico controlado. Los pacientes se dividieron en dos grupos. Un grupo recibió tratamiento con electroestimulación selectiva muscular con corriente exponencial más reeducación muscular. El otro grupo recibió solo reeducación muscular. Se realizó un seguimiento de los resultados en funcionalidad facial con las escalas mencionadas.
El grupo que recibió electroestimulación mejoró la recuperación de la función muscular facial. Al finalizar el tratamiento, este grupo obtuvo un promedio de puntuación de 1 en la escala de House Brackman, lo que indicó recuperación total en varios casos. El tiempo de recuperación fue menor en comparación con el grupo que no recibió electroestimulación.
La incidencia de sincinesias fue baja. Los datos mostraron que los pacientes con grados más severos de parálisis facial tenían un mayor riesgo de desarrollar sincinesias.
Un nuevo enfoque
Tras el estudio, la doctora Zalazar Cinat sugirió un enfoque que incluya electroestimulación y atención a los factores biopsicosociales para optimizar la rehabilitación en pacientes con parálisis facial. Según los resultados recogidos de la investigación, la implementación de tratamientos multimodales en la práctica clínica podría mejorar la funcionalidad facial y la calidad de vida de los pacientes.
Hasta ahora, la electroestimulación no estaba considerada como una herramienta en el tratamiento del paciente con parálisis facial. La práctica actual en el ámbito de la rehabilitación y terapia física incluyen hasta ahora tres líneas de acción: los ejercicios faciales y fisioterapia guiadas por un fisioterapeuta especializado en parálisis facial, pues ayudan a mantener la musculatura activa, prevenir atrofia y mejorar el control motor.
El reentrenamiento neuromuscular a través de técnicas especializadas para enseñar al paciente a usar los músculos de forma simétrica puede disminuir anomalías en la expresión y movimientos reflejos. Y la toxina botulínica que se utiliza en etapas tardías para relajar músculos o reducir espasmos faciales, mejora la simetría facial.





