Los datos oficiales de las bodas en esta provincia revelan que la mayoría de los hombres misioneros se casan después de cumplir 30, mientras que las mujeres, mayoritariamente dan el “sí” en el altar antes de cumplir los 20.
Así se desprende del informe de datos estadísticos que publica el Registro Provincial de las Personas en su plataforma oficial, lo que permitió a PRIMERA EDICIÓN acceder a esos datos y analizarlos con mayor precisión para interpretar los comportamientos de la población local, primero en los bloques “Matrimonio” y luego, en un apartado, los “Nacimientos”.
Los datos para matrimonios, que abarcan desde 2017 hasta la actualidad y desde 2021 a 2025 para nacimientos, muestran patrones claros vinculados a la edad, el sexo y la estacionalidad.
El primer dato duro que se desprende de los cómputos para casamientos permite analizar la distribución por edades, lo cual indica, por un lado que la mayor concentración de matrimonios se produce entre los 20 y 29 años, seguido por el grupo etario de 30 a 39. En conjunto, estos dos rangos reúnen la mayor parte de las uniones formalizadas en la provincia.
A su vez, también fue posible detectar que las diferencias de género se vuelven más pronunciadas en edades tempranas y o bien, avanzadas.
Por ejemplo, en el rango de 15 a 19 años, se contabilizaron 3.452 mujeres casadas frente a 897 hombres, lo que implica que las mujeres casi cuadruplican a los varones en este grupo. Este dato posiciona a la adolescencia tardía como una etapa donde la formalización de uniones recae mayoritariamente en mujeres.
Desde los 30 años en adelante, la relación se invierte de manera sostenida: los hombres superan a las mujeres en cantidad de matrimonios en todos los rangos posteriores. Entre los 30 y 39 años, de esta parte a cinco años, se registraron 11.791 hombres que dieron el “sí” frente a 9.814 mujeres que contraen matrimonio en ese mismo rango etario, una diferencia que se amplía progresivamente con el aumento de la edad.
En el segmento de 60 a 69 años, los hombres duplican a las mujeres, 2.143 contra 1.089. La brecha se acentúa aún más entre los 70 y 79 años, con 925 hombres y 284 mujeres, y se vuelve extrema en edades avanzadas: entre los 80 y 89 años, se registraron 210 hombres y solo 42 mujeres, mientras que en el rango de 90 a 99 años se contabilizaron 13 hombres frente a 2 mujeres. Estos datos confirman que, aunque la cantidad total de matrimonios disminuye con la edad, los hombres mantienen una presencia proporcionalmente más alta en las décadas finales de la vida.

Hay meses favoritos y también marcado descenso
El análisis temporal de los últimos cinco años mostró una marcada estacionalidad en la celebración de matrimonios. Los meses de diciembre, en tanto, concentran sistemáticamente el mayor número de uniones, con picos que superan los 500 y, en algunos años, los 600 registros mensuales.
En contraste, los meses de mayo, junio y julio presentan los niveles más bajos de actividad matrimonial. En cuanto al tipo de unión, los matrimonios igualitarios se mantienen en valores mínimos y estables a lo largo del período analizado.
Nacimientos: equilibrio entre sexos y fuerte descenso
A diferencia de los matrimonios, los nacimientos presentan un comportamiento demográfico más equilibrado. Entre 2021 y 2025, el volumen mensual osciló generalmente entre 1.000 y 2.000 inscripciones, con valores significativamente superiores a los registrados en matrimonios.
Sin embargo, el total de nacimientos muestra una tendencia descendente sostenida. Mientras que en 2021 y parte de 2022 se registraban picos cercanos o superiores a los 2.000 nacimientos mensuales, hacia 2025 las cifras se estabilizan mayormente por debajo de los 1.500.
En cuanto a la composición por sexo, los datos reflejan una paridad casi absoluta entre nacimientos masculinos y femeninos. Ambos se mueven de manera paralela mes a mes, sin que se observe una predominancia sostenida de uno sobre otro, manteniendo una proporción cercana a 1:1 durante todo el período analizado.
El ranking de los 10 nombres más registrados en el último año muestra una preferencia marcada por nombres tradicionales y una fuerte presencia de nombres compuestos. Valentina encabeza la lista, y además aparece como segundo nombre en varias combinaciones destacadas.
El listado completo del ranking de nombres más elegidos incluye, además de Valentina, Mía Isabella, Liam Gael, Thiago Gael, Eithan Gael, Olivia, Mía Valentina, Mateo, Emma Valentina y Liam Mateo. Entre las tendencias también sobresale la reiterada inscripción de los nombres “Valentina” y “Gael”, también como segundo nombre en combinaciones masculinas y femeninas de nombres cortos, lo que refuerza su popularidad en el período analizado, y sin dudas serán los nombres que marcarán la época.









