Tras años de saturación, multiversos superpuestos y fórmulas repetidas, el cine y las series de superhéroes parecen encaminarse en 2026 hacia un punto de inflexión. Tanto Marvel Studios como DC Studios preparan un calendario ambicioso que no solo apuesta por grandes regresos, sino también por un cambio de tono, de escala y de mirada sobre sus personajes.
Con historias más adultas, conflictos políticos y sociales explícitos, y una clara intención de correr el foco del espectáculo desmedido hacia relatos más humanos, el género busca reconectar con un público que ya no se conforma con fuegos artificiales. Los “brotes verdes” que dejaron títulos recientes como Superman o Los Cuatro Fantásticos parecen haber sido leídos como una señal: la épica necesita renovarse.
Menos capa brillante, más conflicto interno
El primer indicio de esta transformación llegará temprano. El 28 de enero debutará en Disney+ Wonder Man, una de las apuestas más singulares de Marvel. Lejos del héroe tradicional, la serie sigue a Simon Williams, un actor frustrado que obtiene poderes mientras intenta abrirse camino en Hollywood, en una historia que cruza superhéroes, industria del entretenimiento y crisis de identidad.
En marzo será el turno de Daredevil: Born Again (temporada 2), que profundizará el enfrentamiento entre Matt Murdock y Wilson Fisk, ahora convertido en alcalde de Hell’s Kitchen. La serie avanzará sobre un clima más oscuro y político, con Daredevil liderando una resistencia frente a una fuerza especial anti-vigilantes, en una narrativa donde el poder institucional y la violencia urbana ocupan el centro de la escena.
Heroínas lejos del molde clásico
DC, por su parte, buscará romper con uno de sus arquetipos más reconocibles. El 26 de junio se estrenará Supergirl, inspirada en el cómic Woman of Tomorrow. Esta versión de Kara Zor-El se aleja del ideal luminoso para presentar a una heroína atravesada por la pérdida, la violencia y la desilusión, en una historia que apuesta más al drama que a la épica tradicional.
El regreso a lo terrenal
Uno de los movimientos más claros del año será el abandono parcial del multiverso. El 31 de julio llegará Spider-Man: Brand New Day, con el regreso de Tom Holland al personaje. La película propondrá una historia más urbana y cercana, con conflictos de barrio y villanos clásicos como Scorpion y Tombstone, en un intento deliberado por devolver a Spider-Man a sus raíces más callejeras.
Riesgo creativo y cruces de género
El calendario también deja espacio para la experimentación. El 11 de septiembre, DC estrenará Clayface, una apuesta inesperada que se adentra en el terror corporal y el body horror, centrada en uno de los villanos más subestimados del universo Batman. La propuesta confirma una tendencia: mezclar el género de superhéroes con otros lenguajes narrativos, sin miedo a incomodar.
En animación, Marvel volverá a escena con la segunda temporada de X-Men ’97, prevista para el invierno de 2026. Tras el impacto de su primera entrega, la serie abordará arcos icónicos como Inferno y La Era del Apocalipsis, con un relato todavía más oscuro y político, fiel al ADN mutante.
El gran evento, bajo examen
El cierre del año quedará reservado para el gran evento de Avengers: Doomsday, que se estrenará el 18 de diciembre. La película reunirá a Vengadores clásicos, los Cuatro Fantásticos, Thunderbolts y mutantes en una nueva crisis multiversal. Pero, a diferencia de otros años, el desafío no será solo reunir personajes, sino demostrar que esta nueva etapa tiene algo distinto para decir.
En definitiva, 2026 aparece como un año de redefinición. No tanto por la cantidad de estrenos, sino por la voluntad de repensar qué significa hoy contar historias de superhéroes. Más humanos, más políticos, más arriesgados. El género parece haber entendido que crecer también implica cambiar.
Fuente: Agencia de Noticias NA





