En el último tiempo, se multiplicaron las campañas solidarias con las que muchas familias de niños y adolescentes con diagnóstico de parálisis cerebral u otras enfermedades neurológicas, buscan acceder a tratamientos alternativos que no se realizan en el país, como el Cytotron en México.
Una de esas historias es la de Ryan Valentino López y su mamá, Lidia Mechkalo, que PRIMERA EDICIÓN había dado a conocer en noviembre pasado: Ryan, de 13 años, tiene un diagnóstico de parálisis cerebral y epilepsia adquirido a los cinco meses de vida por una intervención quirúrgica que tuvo complicaciones.
La familia hoy atraviesa la primera y más dura etapa del camino: reunir los fondos necesarios para el tratamiento, mientras conviven con la incertidumbre y la esperanza.
Lidia conversó con este medio sobre cómo avanzó la colecta en este tiempo y cómo atraviesan este mes clave para saber si su hijo podrá acceder a una oportunidad para mejorar su calidad de vida.
“Lo vivimos con una adrenalina tremenda, porque teniendo en cuenta la fecha de pago del tratamiento, hay momentos en los que te agarra una desesperación, una angustia, y ganas de seguir. Es una mezcla de todo”, aseguró.
A contrarreloj
El turno para Ryan se definió en diciembre del año pasado, cuando Lidia contó que desde la empresa prestataria del tratamiento le comunicaron que había posibilidad de agendar una fecha. “Me ofrecieron fecha en diciembre, pero le pedí, por favor, que me dieran un poco más de tiempo, porque es muy difícil reunir todo el dinero tan rápido”, indicó la madre.
Hay que tener en cuenta que esta terapia experimental dura, sumando sesiones y periodos de admisión y seguimiento, de 30 a 32 días, con un costo de 35.000 dólares sin contar pasajes ni gastos de estadía. “Nos designaron para el 6 de abril, ese día tenemos que estar en México, y lo más triste es que tenemos un tiempo límite para pagar el tratamiento, el 11 de febrero”, señaló Lidia.
En la provincia y el país ya hay ejemplos de familias que lograron el objetivo, tal es el caso de Enszo Sánchez y su familia, que viajaron este mes. Sin embargo, llegar a México implicó un esfuerzo previo muy grande, con campañas solidarias como la que hoy tiene el nombre de Ryan.
Por esa razón, Lidia asegura que no baja los brazos. Con las rifas y actividades que lograron hacer hasta hoy, detalló que juntaron 5 millones de pesos, pero confesó que le preocupa que el monto final todavía está lejos y “estamos a un poquito más de un mes”, dijo.
En estos días, se encuentran cerrando la venta del bono colaboración de la campaña: resta vender 300 números, que se consiguen a 10 mil pesos, para participar en el sorteo de una motocicleta el 17 de enero.
Sin embargo, Lidia aseguró que el gesto de sumarse como seguidor a la cuenta de la campaña en Instagram (@todosconryan) “nos ayuda un montón”, ya que una fundación mexicana ofrece asistencia en el tratamiento a pacientes y familias que difundan sus historias en redes sociales.
Luego del sorteo, comentó: “Queremos hacer algo más, pero vivimos en un pueblo tan chiquito que hay cosas que cuesta. Y cuesta mucho. Estamos tratando de no pensar tanto en lo negativo. Tratamos de estar fuertes y positivos”.
Logros en el cierre del 2025
Sobre Ryan, Lidia contó que se encuentra en buen estado de salud, recibiendo acompañamiento a través de sesiones de estimulación semanales que, como había contado anteriormente a este medio, permiten mantener estable el cuadro de Ryan, pero sin mejoras a la vista.
Justamente la promesa de mejoras es la que movilizó a la madre para comunicarse con la empresa en México y todo lo que vino después. Mientras tanto, Ryan sigue conquistando sus propios logros en su día a día en Campo Grande.
“Ahora él terminó sexto grado y fue elegido segundo escolta de la Bandera argentina”, destacó Lidia. Así, fue promovido con honores al séptimo grado en la Escuela Especial 32 de Campo Grande, donde cursa sus estudios. Ocupar ese puesto destacado “es una alegría enorme”, valoró.









