Con la llegada de las altas temperaturas, es común ver a las familias refrescando a sus perros con mangueras, juegos de agua o chapuzones en la pileta. Sin embargo, lo que parece un gesto inofensivo puede transformarse en un problema de salud si no se presta atención al cuidado del oído, una zona especialmente sensible.
La médica veterinaria Lucía Marcerou, coordinadora de Trade Marketing de König, advierte que el principal error es secar solo la parte externa de la oreja. “Usar una toalla es un buen primer paso, pero elimina únicamente el agua superficial y no actúa dentro del conducto auditivo. La humedad que queda atrapada crea un ambiente cálido y oscuro, ideal para la proliferación de bacterias que desencadenan la infección”, explicó.
La especialista remarcó que la prevención empieza antes de que aparezca el mal olor, uno de los signos más conocidos de la otitis. “Cuando el olor ya está presente, es muy probable que la infección esté instalada. Por eso, la clave es la vigilancia y la acción proactiva”, señaló.
Los tutores deben estar atentos a síntomas tempranos, que pueden indicar un problema en desarrollo. Entre los principales signos de alarma se encuentran:
Sacudidas de cabeza más frecuentes o enérgicas de lo habitual.
Rascado insistente en la zona de las orejas y el cuello.
Enrojecimiento o inflamación del pabellón auricular.
Mal olor proveniente del conducto auditivo.
Qué razas tienen mayor riesgo
Si bien cualquier perro puede sufrir otitis, algunas razas presentan una predisposición mayor, ya sea por la forma de sus orejas, el tipo de pelaje o antecedentes alérgicos. Entre los grupos de riesgo se encuentran:
Razas de orejas caídas y poca ventilación, como Cocker Spaniel, Beagle, Labrador y Golden Retriever, donde la humedad queda atrapada con facilidad.
Perros con conducto auditivo estrecho o muy peludo, como Caniche, Shih Tzu, Maltés, Yorkshire Terrier y Schnauzer, que dificultan la evaporación del agua.
Razas con predisposición a alergias, como Bulldog Francés, Bulldog Inglés, West Highland White Terrier, Boxer y Shar Pei, más propensas a infecciones recurrentes.

Cómo prevenir la otitis después del contacto con el agua
La buena noticia es que la prevención es simple y puede evitarle a la mascota dolor, molestias y tratamientos prolongados. Los especialistas recomiendan:
Secar la parte externa del oído con una toalla limpia y seca, retirando el exceso de agua del pabellón auricular.
Limpiar y secar el conducto auditivo con un limpiador auricular específico para mascotas, siempre recomendado por un veterinario. Estos productos no solo limpian, sino que ayudan a secar el canal y restablecer su equilibrio natural. Tras aplicarlo, se aconseja masajear suavemente la base de la oreja y permitir que el animal sacuda la cabeza.
Consultar al veterinario de confianza, ya que no todos los productos son adecuados para todos los animales. La recomendación debe adaptarse a la raza, la edad y el historial clínico de cada mascota.
Cuidar los oídos es parte fundamental del bienestar animal. En verano, refrescar a los perros es necesario, pero hacerlo de manera correcta puede marcar la diferencia entre disfrutar del calor o enfrentar una infección dolorosa y evitable.




