La detención de Nicolás Maduro tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela tuvo repercusiones inmediatas en distintos puntos del país y también se hizo sentir en Misiones. En Posadas, Maryuly Pinto, una ciudadana venezolana, celebró la noticia en el Parque de las Fiestas, donde expresó su emoción por un hecho que definió como largamente esperado por la diáspora.
“Para el venezolano es un día de fiesta, es un día de mucha gratitud, es un día que soñábamos que ocurriera. Yo creo que era el mensaje más esperado por cualquier venezolano, cayó Maduro”, dijo a Primera Edición, vestida con la bandera y colores de su país.
La mujer, residente en Misiones desde hace casi ocho años, describió el impacto emocional que generó la noticia en las primeras horas del año. “Fue un amanecer increíble, extraordinario, no sé cómo explicarlo, porque se ha llorado y se ha sufrido mucho. También hoy hemos reído y hemos pasado por varias emociones”, relató.
Consultada sobre la situación actual en Venezuela, Pinto advirtió que la captura del mandatario representa apenas una etapa dentro de un proceso complejo. “Se sabe que es un paso, faltan muchos, es un proceso que requiere evolución. El país está devastado, está caído realmente y su infraestructura y toda la potencia petrolera que era no cuenta con la maquinaria”, afirmó.

También hizo referencia a las carencias estructurales que atraviesa la población. “El servicio eléctrico no funciona, cinco o tres días sin servicio eléctrico, personas incomunicadas porque no hay internet”, enumeró, al tiempo que señaló que la reconstrucción llevará años, incluso en el plano cultural.
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Sobre los ataques registrados en Caracas y otras zonas del país, contó que logró comunicarse con sus familiares. “Llamé a Caracas, donde está mi hermano, que fueron los bombardeos. Me cuenta que se escucharon los estruendos, pero todo está tranquilo”, señaló, y remarcó que “los ataques fueron selectivos, no hubo daño humano”.
En relación con el rol de Estados Unidos, expresó una postura matizada. “No queremos ser colonia de nadie, pero es preciso pasar por este tránsito, porque requiere inversión Venezuela”, sostuvo, y agregó que el proceso genera expectativas, pero también temores. “Dentro de las expectativas, de la incertidumbre, también transita un poquito de miedo, porque antes ya vivimos noticias grandiosas que de repente nos aplastaron la existencia”.
En ese sentido, recordó episodios del pasado reciente. “Un (Hugo) Chávez que fue preso, pasaron tres días y ese hombre volvió y se acabó mi país. Lo viví, lo lloré. Sufrí cada marcha, cada muerte de jóvenes venezolanos”, expresó.
Pese a las dudas, la mujer aseguró que la noticia abrió una ventana de esperanza. “La gratitud hoy de que ese hombre ya va camino a Nueva York. Ahora a mirar el futuro cuando se toca la esperanza”, dijo, y destacó el acompañamiento recibido en la Argentina. “Misiones ha sido un abrazo, una contención y una gratitud para el resto de nuestras vidas. Lo agradecemos para siempre”.







