Durante la madrugada entre el 31 de diciembre y el 1° de enero, la parroquia San Benito Abad de Posadas fue blanco de un hecho de vandalismo y robo que provocó importantes destrozos materiales y generó conmoción entre la comunidad religiosa. El episodio fue confirmado por el padre Daniel Pesce, quien a través de un mensaje dirigido a los fieles dio detalles de lo ocurrido y pidió acompañamiento en este momento “doloroso” para la institución.
Según explicó el sacerdote, los delincuentes ingresaron al templo tras romper por completo una ventana ubicada en el sector izquierdo del edificio y arrancar la reja de protección. En ese contexto, sustrajeron una consola de música, cuyo valor económico es elevado, aunque el propio párroco remarcó que se trata de un bien “costoso, pero recuperable”. Sin embargo, advirtió que la mayor preocupación no estuvo puesta en lo material, sino en el daño provocado en espacios sagrados del templo.

Pesce relató que los autores del hecho intentaron forzar de manera reiterada el sagrario, al punto de provocar daños graves en su puerta, que debió ser cortada para permitir su reparación. No obstante, llevó tranquilidad a la feligresía al asegurar que el Santísimo Sacramento no fue robado ni siquiera tocado. “Eso es algo muy importante y me da mucha tranquilidad como cura”, expresó.
El sacerdote también detalló que la sacristía fue violentada, con la puerta destrozada y todo su interior revuelto y arrojado al piso. Allí, según indicó, había elementos de valor litúrgico como cálices, copones y la custodia, que llamativamente no fueron sustraídos. “Buscaron quién sabe qué, pero no se llevaron nada”, señaló, y remarcó que el accionar estuvo centrado en el intento de dañar el sagrario.
Tras el hecho, se realizó la denuncia correspondiente y la Policía inició una investigación. Mientras tanto, desde la parroquia dejaron el esclarecimiento del episodio en manos de las fuerzas de seguridad, pero también “en manos de Dios”, según expresó el propio Pesce.

En su mensaje, el párroco convocó a los devotos de San Benito a unirse desde la oración para atravesar este momento, y solicitó colaboración para afrontar las reparaciones urgentes. Entre las necesidades mencionó el arreglo de la ventana dañada y el refuerzo del perímetro lindante con el CAPS San Benito, un sector que describió como “muy desprotegido”, sin iluminación ni cámaras de seguridad.
Pesce recordó además que no se trata del primer episodio de estas características, ya que la parroquia había sufrido un robo similar en enero del año pasado. A pesar de ello, aseguró que la comunidad “no se desanima” y que continuará trabajando para cuidar el espacio que consideran parte central de su vida espiritual. “Allí rezamos, nos encontramos con Dios y con los hermanos”, afirmó.
Finalmente, el sacerdote agradeció de antemano el acompañamiento de los fieles, tanto desde la oración como desde la solidaridad, y renovó su deseo de un buen año para toda la comunidad, pidiendo bendición y paz para quienes forman parte de la parroquia.







