El inicio de un nuevo año suele asociarse con festejos, balances y nuevos proyectos, pero para muchas personas que atraviesan un proceso de duelo por la pérdida de un ser querido se convierte en un momento especialmente difícil.
Florencia Rodríguez, psicóloga especializada en duelos, explicó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN que “en las fiestas es cuando más se reviven los recuerdos: son momentos en los que, durante los encuentros familiares o con amigos y en el cierre del año, se siente con mayor intensidad lo que llamamos la silla vacía”.
En ese escenario, los sentimientos de angustia, nostalgia, e incluso ansiedad, típicos de un proceso de duelo, se pueden intensificar, pero la psicóloga aseguró que es importante transitar el momento y poner palabras a ese dolor.
“Si nos duele, es porque amamos, porque esa pérdida fue realmente significativa. El desafío es transformar la ausencia en presencia, porque en realidad lo que nos hace sentir más conectados y extrañar un poco menos es traer a la persona al presente, pensar en qué es lo que nos dejó”, afirmó.
Poner palabras al dolor
El duelo es un “proceso psíquico necesario” que tenemos que hacer cada vez que nos enfrentamos a una pérdida, explicó Rodríguez. Esa pérdida se extiende no solo a la presencia física de un familiar, sino también a exparejas, mascotas, amistades e, incluso, una ciudad o un trabajo.
Pero perder a un ser querido tiene un impacto especial. Como explicó la psicóloga, “el duelo por fallecimiento es el único que no tiene ningún tipo de reparación”. Además, la ausencia no es solo física: se pierde un vínculo y la posibilidad de seguir construyendo experiencias compartidas con esa persona.
“Lo que nos queda son las fotos, los recuerdos, los sentimientos, ese matecito que tomamos juntos a la mañana, esas pequeñas cosas de la rutina cotidiana que son las que dejan huellas para siempre”, explicó Rodríguez.
Aprender a habitar el mundo dándole una nueva forma a ese vínculo es el camino del duelo, que en palabras de la especialista, es un proceso que “siempre duele”, pero es necesario. Una parte importante es volver a traer al presente las pequeñas rutinas que dejaron huella.
“No tenemos forma de volver a traer físicamente a la persona que ya no está, pero lo que podemos hacer es traerla al presente simbólicamente”, indicó Rodríguez.
En el caso de las fiestas de fin de año, aseguró que no hay fórmulas mágicas, ya que cada persona transita el duelo a su ritmo y de acuerdo al vínculo, pero remarcó que es fundamental “poner en palabras” ese dolor por la pérdida. Evitarlo, aunque es una estrategia a la que algunas personas recurren, deriva en sentimientos de angustia y tristeza más profundos y difíciles de manejar.
En ese aspecto, Rodríguez fue contundente: “El duelo cuando lo hacemos de manera solitaria duele mucho más. Siempre es con otros, no es a solas ni puertas adentro”, afirmó. Por esa razón, la angustia frente a la silla vacía es un sentimiento esperable en una noche cargada de emoción y muchas veces vivida en familia, pero también puede ser una oportunidad para recordar en compañía, desde el cariño y el aprendizaje que dejó ese vínculo especial.
Rituales para recordar
Una estrategia recomendada por la especialista para compartir en esta fecha son los rituales. Según explicó, un ritual “implica hacer algo específico para transformar la ausencia en presencia”.
“En lugar de decir ‘no hablo de esta pérdida porque me duele’, podemos buscar alguna forma de transformarla en presencia”, apuntó Rodríguez y lo ejemplificó con algunas ideas: una suelta de globos con mensajes, cocinar el plato preferido de la persona que ya no está, escuchar la música que le gustaba, contar anécdotas o jugar un juego de cartas. Es decir, todo aquello “que haga que esa persona se vuelva presente”.
También mencionó que se puede armar un pequeño altar en algún rincón de la casa, pero aclaró que “es importante que no esté presente todo el año”, sino que sea un momento de recuerdo en una ocasión específica.
Consejos para acompañar
Si en la mesa de Año Nuevo tenemos invitados que se encuentran atravesando un proceso de duelo reciente o, debido a la fecha, recuerdan a algún familiar que ya no está, es importante acompañar desde la escucha esa situación difícil.
La psicóloga explicó que “mucha gente no sabe qué decir en estas situaciones”, por lo que recomendó que, si no sabemos qué decir, es mejor no decir nada, para evitar comentarios desafortunados.
A su vez, resaltó que en estas situaciones complejas muchas veces no es necesaria la palabra, sino la presencia. “Si estoy ahí, te abrazo o te doy la mano en un momento donde veo que te sensibilizaste, eso ya es hacer algo”, valoró Rodríguez.
Además, destacó la importancia de expresar el acompañamiento con frases como “estoy acá para lo que necesites” o con preguntas como “¿qué necesitás?” o “¿en qué te puedo ayudar?”.
“La otra persona puede necesitar un abrazo, que le hable de otra cosa, tomarse una pausa o estar sola. Entonces siempre es importante preguntarle qué necesita puntualmente para que la respuesta emocional que demos sea mucho más ajustada”, concluyó la psicóloga.





