“Está en el baño del fondo, fui yo”, habría oído segundos antes de hallar a su madre en el hueco de una letrina una joven de 20 años en el barrio 15 de Agosto -chacra 101- de esta capital. La admisión del femicidio se la dijo su pareja de 22 y empleado panadero posadeño.
Liliana Beatriz Cabrera tenía 50 años y el ataque que sufrió fue cometido el lunes por la tarde o al caer la noche. El estado de descomposición del cuerpo al momento de encontrarlo era notorio y presentaba lesiones similares a cortes y golpes fuertes.
De acuerdo a los relatos de vecinos y allegados que recogió PRIMERA EDICIÓN, único medio presente en el lugar a pocas cuadras de la capilla Santa Rita, la relación previa en la familia que conformaban el principal sospechoso, su pareja y un pequeño niño de ambos, era tensa por diversos motivos.

“A Lili la conocíamos todos acá, era una mujer tranquila y su familia también”, resaltó una vecina consternada mientras observaba los movimientos de policías con uniforme de la comisaría Decimoséptima de la Unidad Regional I y los investigadores de la Dirección Homicidios y los profesionales de Policía Científica para preservar el escenario del crimen, el cuerpo, concretar las primeras observaciones y recoger evidencias, entre ellas, un hacha pequeña de las que se utilizan para cortar tacos de leña, entre otras acciones.
El juez de Instrucción 3, Fernando Luis Verón, y el fiscal René Germán Casals (Instrucción 6) llegaron en pocos minutos tras el alerta al 911 que realizó la hija de Liliana Cabrera. Los funcionarios judiciales encabezaron el procedimiento policial y dieron la orden de arrestar al presunto autor.
La víctima fatal llevaba al menos dos días sin registro de sus familiares y tampoco de amistades y allegados habituales. A la preocupación por la ausencia se sumó el llamativo olor a estado de putrefacción que mencionaron los vecinos lindantes a la vivienda de la calle Semilla 4075 en el cruce con 82-A a 200 metros de la intersección de las avenidas Chacabuco y Aguado.
Pasadas las 17, un camión de Bomberos de la Policía llegó al inmueble y fueron sus ocupantes quienes se encargaron de retirar el cuerpo del hueco de la letrina y colocarlo en la bolsa específica para que sea llevado a la Morgue Judicial donde los peritos del Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia realizarán la autopsia. La intervención podría demorar 24 horas porque el cadáver necesita ser enfriado antes de las labores específicas.

Autopsia
Entre las directivas que trazó el juez Verón, se dispuso que la vivienda de mampostería, madera y techo de zinc, sea preservada con fajas y custodia para que el segundo análisis de la Dirección Policía Científica, que incluirá pruebas con el reactivo químico luminol para detectar manchas de sangre, se lleve a cabo hoy.
Mientras el despliegue policial y judicial crecía ayer por la tarde, frente a la casa, adentro de un patrullero y esposado aguardaba en silencio el joven detenido, panadero de oficio y empleado en una conocida cadena en el centro de esta capital.









