El furor por el Ozempic y el deseo de bajar de peso “de forma mágica” encendieron nuevas alarmas entre especialistas. Sucede que entre las consultas, tanto en la práctica privada como en la pública, acuden personas buscando maneras de reducir kilos rápidamente, con el riesgo que implica para la salud. De la misma manera, el auge de las redes sociales y las compras online de suplementos representan otro riesgo.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN el médico especialista en cirugía bariátrica y metabólica del Hospital Madariaga, Eduardo Carrozzo, advirtió que la automedicación y las dietas restrictivas “no funcionan y ponen en riesgo la salud”, en un contexto donde los índices de sobrepeso y obesidad siguen creciendo en todo el país.
Carrozzo explicó que la semaglutida -principio activo del Ozempic y otros nombres comerciales- es un medicamento eficaz, pero solo cuando está “correctamente indicado y controlado por un profesional”. Según detalló, actúa de forma similar a una hormona producida por el intestino llamada GLP-1 que estimula la secreción de insulina y suprime la de glucagón (que aumenta los niveles de glucosa en la sangre) disminuyendo el apetito al paralizar parte del intestino, generando sensación de saciedad. Sin embargo, eso no garantiza un descenso de peso inmediato. “La gente cree que es mágico, pero si no se modifican hábitos, no va a funcionar”, aseguró.
El especialista remarcó que el fármaco puede provocar molestias gastrointestinales, náuseas, vómitos y constipación, por lo que requiere seguimiento médico. Además, señaló que su utilidad es limitada en casos de obesidad severa, donde los pacientes necesitan perder un porcentaje mayor de peso. “Ayuda, pero no reemplaza hábitos ni sustituye actividad física”, afirmó.

Recomendaciones
Carrozzo también cuestionó el auge de las dietas extremas, especialmente en esta época del año. “Comer no es el problema; el problema es cómo, qué y cuánto comemos”, subrayó. Para el médico, las restricciones severas son inviables y terminan generando frustración. En cambio, sostuvo que los pilares reales para sostener un peso saludable son tres: alimentación equilibrada, actividad física regular -al menos tres o cuatro veces por semana- y descanso reparador.
Asimismo, remarcó que muchas personas recurren a estos métodos porque “no desayunan, salen apuradas y solo toman mate”, lo que genera desbalances nutricionales que favorecen el aumento de peso. Señaló que estos hábitos, muy comunes en la región, refuerzan la idea equivocada de que comer menos es la solución, cuando en realidad es imprescindible incorporar un desayuno completo para evitar atracones posteriores y estabilizar el metabolismo. “El cuerpo necesita nutrientes en momentos adecuados del día; no se adelgaza dejando de comer”, enfatizó.
En este sentido, resaltó que “todos los alimentos están permitidos, la clave es la calidad, la cantidad y el horario en que se consumen”. Finalmente, llamó a abandonar la idea de resultados inmediatos. “El descenso de peso no es magia ni castigo. Es un proceso que requiere constancia y buenos hábitos. La salud está en juego”, concluyó.








