A cuatro años y cinco meses del ataque a balazos en el barrio A3-2, de Posadas, que le costó la vida a Cristian Andrés Sotelo (41), quien intentó frenar a los tiradores que en plena madrugada intentaron emboscar a sus sobrinos tras una pelea en una fiesta clandestina (regía el aislamiento por la pandemia de COVID-19), fue detenido durante las últimas horas, el quinto sospechoso de haber protagonizado el sangriento episodio con ribetes de ajuste entre grupos delictivos.
Los investigadores de la Dirección Homicidios de la Policía provincial identificaron al involucrado de 25 años y lo ubicaron y arrestaron el jueves de la semana pasada en el complejo habitacional A4.
La orden de aprehensión fue emitida por el Juzgado de Instrucción 6, encabezado por Ricardo Walter Balor, a quien el expediente fue devuelto en diciembre de 2023 por el Tribunal Penal 2 a instancias del fiscal Vladimir Glinka, quien argumentó que para la elevación a juicio oral aún le restaban pericias y pruebas por ampliar y completar.
Vale remarcar que los cuatro acusados que sostiene la causa, hasta el momento, Germán “Belco” Ibáñez (27), Elio “El Garrafero” Castillo (33), Diego “Cafú” Tavares (31) y Armando “Pollo” Grisuca (31), fueron excarcelados por el vencimiento de los plazos de prisión preventiva.
Los cuatro fueron encartados por “homicidio doblemente agravado por premeditación y uso de arma de fuego, un hecho, y tres de homicidio agravado por premeditación y uso de arma de fuego pero en grado de tentativa”, cuya culpabilidad implica una condena de prisión perpetua.
Respecto al quinto detenido, el juez Balor le rechazó la excarcelación mientras se avanza en las medidas procesales.
Según fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN, el joven habría trabajado con el repartidor de gas, Elio Castillo, y durante la madrugada de la balacera habría participado de manera activa en el hecho. Fue señalado por los familiares de “Casimiro” Sotelo como uno de los tiradores.
También es preciso recordar que el episodio que se investiga fue extremo de balazos y sangre y se registró a una cuadra de la comisaría Décima de la Unidad Regional X. Para el juez y fiscal el ataque le costó la vida a “Casimiro” Sotelo de 41 años y resultaron lesionados tres familiares directos.
La acusación indica que los cuatro encartados en el expediente, descendieron de una camioneta entre las 6 y 6.30 del día mencionado, abrieron fuego contra tres viviendas contiguas de la calle Clavelinas, entre Las Lilas y Tulipanes, y dejaron un tendal de heridos y la víctima fatal, reconocido entrenador de fútbol en el populoso barrio mencionado.

La violencia se caldeó esa noche en una fiesta clandestina a pocas cuadras. Hermanos y primos de Sotelo habrían ingresado a la casa de “El Garrafero” Castillo donde se realizaba el festejo. Se desató una pelea con insultos y golpes y los Sotelo se retiraron del lugar.
El anfitrión -“El Garrafero” Sotelo- habría jurado venganza y, de acuerdo a los datos que manejaron los investigadores policiales, los roces entre ambas familias involucradas no serían nuevos.
Frente a la casa de “Casi” Sotelo se reunieron y, cuando se sospechaba que cada uno se iría a dormir, asomaron dos vehículos y descendieron los tiradores a los gritos. “Salgan, salgan, los vamos a matar a todos los Sotelo”, se escuchó antes de que las ráfagas de plomo se iniciaran.

Una vez en la escena, los efectivos de la división Policía Científica de la UR-X incautaron 27 vainas servidas calibre nueve milímetros la mayoría.
Sotelo murió en pocos minutos “por una herida de arma de fuego que perforó la aurícula derecha del corazón y pulmón derecho, que le produjo una obstrucción cardíaca y hemorragia en el saco del pericardio; además de un hemoneumotórax derecho y sangrado intrapleural derecho”.
Con las pericias ampliadas, como lo solicitó el fiscal del TP-2, y una vez que se resuelva la imputación del quinto sospechoso, se espera que el expediente continúe el trámite y se emita un nuevo requerimiento de elevación a juicio oral. Se baraja que esto no sucederá durante lo que resta de este año.





