Denunciar la situación de calle que enfrentan millones de niños en todo el mundo es la premisa de cada 12 de abril, fecha instituida para advertir cómo se vulneran los derechos educativos, económicos, sociales y familiares de los más pequeños.
Es, al mismo tiempo, una oportunidad para reflexionar acerca de la importancia de la inclusión social y la protección de los más débiles, por lo que resulta necesario implicarse personal y colectivamente en la protección y apoyo a los niños en situación de calle.
Los niños en situación de calle encarnan con crudeza el paradigma de la exclusión social. Vivir en y de la calle trae consecuencias devastadoras sobre el desarrollo de los menores porque, a los problemas vinculados con la salud física y mental, se añaden otras como el consumo problemático de sustancias, la criminalización, el maltrato y la disrupción de la continuidad educativa, entre otros.
Trabajar sobre ello en todas las vías posibles, estatales y sociales, personales y colectivas, es una obligación actual e ineludible.








