BUENOS AIRES (NA-DyN-Diarios Digitales). Las seis líneas de subterráneos y el premetro volvieron a circular tras diez días de paro, aunque los metrodelegados advirtieron que la medida de fuerza está “suspendida” ya que el acuerdo firmado no los “convenció”.De esta manera, los delegados de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) mantienen en suspenso, a modo de amenaza latente, el regreso de los reclamos.Desde las 5.30, para tranquilidad de los 900 mil usuarios diarios, las unidades circularon con normalidad, aunque permanecía la frecuencia reducida dispuesta por Metrovías.Mientras tanto, la línea E estuvo suspendida por problemas técnicos, aunque con el correr de las horas la situación se fue normalizando.La AGTSyP precisó que el acuerdo logrado anoche consta de “mejoras en las condiciones de trabajo, modificaciones en el régimen de licencias y un reordenamiento en los niveles salariales que permiten destrabar este conflicto”.Así, tras diez días de paro, los trabajadores agrupados en esa entidad volvieron ayer a sus puestos y el servicio se prestaba normalmente, aunque continuarán las negociaciones paritarias “que se encuentran vencidas desde el 28 de febrero”, informó el sindicato.“Pedimos disculpas al conjunto de usuarios del subte y otros medios de transporte que resultaron perjudicados por la medida que nos vimos en la obligación de llevar a cabo y que, luego de ser evaluada la propuesta y votada por el conjunto de trabajadores, ha quedado suspendida”, indicó el gremio a través de un comunicado.Costo millonario El conflicto en el subte trajo diez días de trastornos en el tránsito. De reclamos cruzados, de internas gremiales y de innumerables capítulos en el irresponsable culebrón entre los gobiernos de Ciudad y Nación. En el medio, los porteños perdieron tiempo, humor… y dinero. ¿Cuánto costó esta histórica huelga?Según Metrovías, el promedio diario de pasajeros en un día hábil es de 900.000. Los fines de semana esa cifra desciende a 500.000. El paro duró diez días (seis hábiles y dos fines de semana), con lo cual fueron unos 7.400.000 los boletos que no se vendieron. A 2,5 pesos el boleto, la empresa concesionaria dejó de facturar cerca de 18 millones y medio de pesos en toda la huelga.Lejos está ese dinero de quedarse en los bolsillos de los pasajeros, que en estos días hicieron esfuerzos extra, también en lo económico, para llegar a sus destinos.El viernes, mientras se cumplía el séptimo día del paro, la Subsecretaría de Trabajo de la ciudad le aplicó a los metrodelegados una multa de 4.933.000 pesos por no acatar la conciliación obligatoria dictada la noche anterior. Sin embargo, los trabajadores no tienen en mente afrontar dicho monto.“Llamados desde la Rosada”El subsecretario de Trabajo porteño, Ezequiel Sabor, consideró que “hubo algunas llamadas” del Gobierno nacional para “destrabar” el conflicto sindical del subte que incluyó a los metrodelegados.“La situación, laboralmente, no era tan compleja, pero había otros intereses que hicieron que las partes estuvieran muy rígidas y no estuvieran dispuestas a ceder”, evaluó Sabor al referirse al prolongado conflicto.En declaraciones a Radio 10, el funcionario comentó que “hubo algunas llamadas” desde la Casa Rosada “para destrabar este conflicto”.“Una negociación con tantas partes y conflictos cruzados, en la que ninguno aportara ningún tipo de solución, sin ceder nada, se complicaba”, evaluó.Sobre la supuesta injerencia de la Casa Rosada, Sabor señaló: “Sí, yo creo que el Gobierno nacional participó”.“No me consta exactamente en qué medida ni qué actores participaron, pero entiendo que hubo algunas llamadas para destrabar este conflicto”, dijo.Además, el subsecretario volvió a rechazar que sea el Gobierno porteño el encargado de intervenir en los conflictos sindicales en los subtes.“Este es un organismo que emana de la Constitución de la Ciudad y estábamos actuando bajo una orden judicial”, explicó.Señaló que por su parte no tiene “injerencia en el conflicto laboral colectivo ni en las paritarias ni en el tema de salarios: ésta es una atribución que debe tener y se debe tratar en el Ministerio de Trabajo de la Nación”. La gente no reaccionóEl paro de subtes, complicó aun más la ya de por sí difícil tarea de movilizarse en la Capital. Sin embargo, esta vez, a diferencia de otros conflictos con medios de transportes públicos como los trenes, los ciudadanos no respondieron con violencia. Más bien, parece que primó la resignación.¿Por qué esta vez la gente no estalló? Consultados por La Nación, especialistas consideran que, básicamente, dos factores explican esta situación: por un lado, la medida había sido anunciada y eso redujo la conflictividad porque el efecto sorpresa es una de las cuestiones que más enoja a quienes viajan; por otro lado, no existe un foco claro al que atacar como sucedía, por ejemplo, con los trenes en ciertas estaciones, lo que provocaba disturbios y hasta quema de vagones.El psicólogo Miguel Espeche dice: “Somos más civilizados de lo que creemos. La gente mantiene la esperanza de un arreglo y por eso aun no estalla y prioriza cumplir con sus obligaciones, buscar la manera de llegar a sus trabajos”. “No hay repuestos”Los “metrodelegados” advirtieron que en los próximos días seguramente empeorará la frecuencia porque no dejarán salir formaciones que no estén en “condiciones”.Esta decisión, confirmada por Néstor Segovia, se sumará a la quita de veinte trenes que la empresa concesionaria Metrovías decidió hace algunas semanas por falta de inversiones. Conflicto y daño de imagenLos dos perdieron, pero fue la presidenta Cristina Kirchner, que ya venía con números malos en la Ciudad, quien se llevó el peor impacto político por el conflicto del subte que se extendió durante diez días. Según datos de las encuestadoras, a los que accedió Clarín, el paro incrementó la imagen negativa del jefe de Gobierno Mauricio Macri, pero en un nivel menor que en Cristina.De acuerdo a los datos aportados por Opinión Autenticada, Macri tiene una imagen positiva de 31,3% y una negativa de 37,2; mientras que la de la presidenta es de 20,1% la positiva y creció a 50,2 la negativa.De acuerdo al mismo sondeo, realizado la última semana, el 40,3% cree que
el responsable del paro de subtes fue el Gobierno nacional, el 28,2% el Gobierno porteño y el 31,4% culpa a ambas administraciones por igual.




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