POSADAS. ¿Será el último aumento? La incógnita viajó en la semana con miles de usuarios que comenzaron a ver en las unidades del transporte público de pasajeros del área metropolitana (Posadas, Garupá y Candelaria) los carteles que -recién ayer- fueron publicados en las cabinas con las nuevas tarifas. Es que desde hoy a las 0, comenzó a regir el segundo boletazo del año (el primero fue desde el 13 de abril) decretado por el gobernador Maurice Closs para satisfacer las exigencias del grupo empresario que tiene la concesión por 30 años. Tarifazo que desató el fuerte reclamo social para suspenderlo, pero que no inmutó a las autoridades provinciales. Ahora, el pasaje urbano de Posadas cuesta $2,50 mientras que para Garupá y Candelaria $3,25 y $3,75, respectivamente.Previamente a los dos aumentos de 2012, hubo reuniones del subsecretario de Transporte provincial, Hermes Almirón, donde lo único que motivó al Gobierno a aceptarlas fue ganar tiempo, prometer mejoras para luego no cumplir con nada y golpear duro el bolsillo de los usuarios.Alcanzan algunos ejemplos: más cupo de abonos para estudiantes; ampliación de franjas horarias para estudiantes, incluyendo los días sábado para los terciarios y universitarios; el sistema de ticket electrónico que hace más de un año debería estar en funcionamiento y que daría transparencia a los números que declara el monopolio y los millonarios subsidios que pagan todos los misioneros (nacionales, provinciales y municipales); más unidades con sistema de acceso para discapacitados; y ampliación de frecuencias para beneficio de los barrios más alejados; entre otros.En el caso del sistema de boleto electrónico, la excusa vigente desde fines de 2011 (curiosamente parte desde el Estado y no de las empresas) es que no se puede exigir el mismo hasta que no haya definiciones del SUBE que Nación aplica en Buenos Aires y que pretende ampliar al interior del país. Pero, ya pasaron tres secretarios de Transportes de la Nación y aún no hay bases firmes en Misiones del sistema SUBE.$1,75; $2; $2,25; $2,50 y después…Con solo revisar los números de 2011 y lo que va de este año, los usuarios del pésimo transporte público de pasajeros ya pagaron al menos cuatro aumentos. En febrero de 2011 el pasaje urbano en Posadas se fue a $1,75 (subió un 11% con respecto a octubre de 2010 cuando hubo otra suba del 14%). Garupá y Candelaria el precio pasó a $2,30 y $2,65 respectivamente. El 5 de noviembre de 2011, por decreto 1,686/11 de Closs, la tarifa urbana de Posadas pasó a $2 mientras que para Garupá fue a $2,60 y Candelaria $3. A los pocos meses, el 13 de abril de 2012, el decreto 350/12 del mismo Closs volvió a sacudir los bolsillos de los pasajeros anticipando que habría dos subas en el mismo año. La misma que rigió desde el mismo 13, número emblema de la mala suerte esta vez para los usuarios, fijó en $2,25 el boleto urbano posadeño. Para Garupá $2,90 y Candelaria $3,30. Mientras que la siguiente suba se concretó hoy pasando a $2,50 el urbano de la capital misionera; $3,25 y $3,75 para Garupá y Candelaria respectivamente. Entre los dos boletazos, aumentó el 24% el pasaje, muchos más que los sueldos de muchos trabajadores en cuyas paritarias no superaron el 21%.Para destacar lo “benévolo” de la medida, los voceros del Grupo Zbikoski hicieron salidas mediáticas habituales para instalar “la necesidad” de un boleto urbano en Posadas de $8 porque no lograban cubrir los costos. El argumento, nada creíble, sufrió un golpe de manos de los mismos choferes, en medio de una protesta a principios de mayo pasado. Guillermo Leuman, secretario de Sistema Integrado Metropolitano y gerente de Tipoka (una de las empresas del Grupo Z), dijo a Radio República que un 60% de los sueldos de los choferes se paga sólo de los subsidios nacionales. Es obvio que con los pasajes, subsidios al combustible, subsidios provinciales y municipales, se cubre mucho más que el restante 40%.Funcionarios del lado empresario En medio de los rumores de aumento de inicios de este año, la conciencia traicionó al discurso político del subsecretario Almirón cuando disparó ante los medios que era “normal” en abril (a cinco meses del aumento anterior) estar discutiendo una nueva actualización de tarifas. Pero que Almirón representa los intereses empresarios no es la novedad. Al punto que los estudiantes universitarios expresaron en las protestas el ya célebre cántico: “Almirón, Almirón de Zbikoski son péon”. O la CCC que hizo pasacalles preguntando de quién era empleado el funcionario ¿del pueblo o del monopolio?El caso que más bronca desata en la población, es el del Defensor del Pueblo, Marcelo Vairo, quien calificó a la suba como “razonable” y que de no aplicarse se estaba “asfixiando a las empresas”. En otros tiempos, la Defensoría del Pueblo juntaba firmas para pedir un retroceso y participaba activamente de las manifestaciones en contra de los aumentos.




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