OBERÁ. “Fue todo tan rápido, tantos metros cuadrados tomado por las llamas en segundos, que sólo nos quedó observar como todo era devorado por las llamas. Quiero agradecer al personal que se esforzó por tratar de sacar algo, pero fue inevitable. También mucha gente que no tenía nada que ver vino a solidarizarse. Eso te da fuerza, El Cóndor como empresa tiene muchas familias atrás y esto se va a levantar nuevamente por esas familias”. Lucas Márquez, uno de los hijos de los dueños, relató en estos términos sus impresiones sobre el incendio que destruyó totalmente el Supermercado ubicado en el km 9 de la ruta nacional 14 de Oberá y movilizó a toda la comunidad. Expresiones de solidaridad y preocupación se escucharon de parte de los propietarios, personal jerárquico, empleados que dependían del gran comercio, organizaciones y comunidad en general. Sin embargo, hasta ahora no trascendió ningún tipo de gesto o de acercamiento de las autoridades provinciales para interiorizarse, al menos de cómo quedará la situación del comercio a partir de ahora.Márquez explicó que las pérdidas materiales son cuantiosas y que todavía se espera la información oficial sobre las causas del siniestro. “No se sabe bien cómo fue, sí que fue del sector mayorista, el viento alimentó el fuego, no nos dio tiempo a nada, fue todo impotencia. La verdad de la situación es que nos quedamos sin nada, hay que levantar la cabeza y ver cómo salir adelante. Queremos llevarles tranquilidad a las familias, esto no va a terminar acá” afirmó Lucas Márquez.De su parte, el Gerente General Jose Fritz reconoció estar anímicamente mal. “Los dueños están preocupados, quieren que vuelva a surgir, hacer de vuelta el Supermercado, sobre todo pensando en la gente. La idea es esperar a ver cómo queda la estructura y analizar si se puede reconstruir. No podemos parar por la gente y porque queremos que recuperen su fuente de trabajo. Tenemos 130 personas dependiendo directamente del supermercado. Nos afectó a todos”, señaló obviamente quebrado. Fritz fue testigo directo del inicio del incendio. En su relato expresó: “comenzó adentro, yo abro el súper a las 15.30, cuando empecé a abrir, los chicos me gritaron: ¡hay humo!, voy corriendo al inicio del depósito y veo que en la parte superior había fuego. Fue una pared entera con fuego, cuando quisimos apagarla vimos que en segundos se esparció cinco metros para adentro y hacia afuera. Inmediatamente vimos que no íbamos a poder controlarlo y los dueños dijeron a todos que salgan”.Hasta ayer, los Bomberos Voluntarios continuaban trabajando en un sector del depósito “con muchas complicaciones porque la estructura está muy comprometida, hay posibilidades de derrumbe, lo que ocasiona mucho peligro y no se puede ingresar, el tiempo que nos va a llevar será mayor. Las pericias están avanzando, para últimas horas del día estaríamos finalizando nuestra labor” manifestó Marcelo Sedoff, Jefe del Cuerpo activo de Bomberos Voluntarios. La falta de previsiones en locales para contingencias de esta envergadura quedó al expuesto y, de hecho, el Jefe de Bomberos reconoció “venimos hace mucho insistiendo con el plan de controles, planes de emergencia, si no hay otras medidas que nos ayuden no podemos hacer mucho. La parte de seguridad tiene zonas activas y zonas pasivas que deben ser controladas periódicamente. Cada uno debería hacer lo que le corresponda y ahí tendríamos una ciudad más segura”. En un principio estuvieron trabajando ocho dotaciones de bomberos quienes arribaron desde otras localidades. El siniestro dejó al desnudo incluso la existencia de una norma, aprobada en el 2007 por el Concejo Deliberante. Los ediles,en esa ocasión, luego de un pormenorizado estudio, aprobaron el plan de contingencia que por ahora solo quedó en papeles. El Obispado de la Diócesis de Oberá se solidarizó con los propietarios y empleados, invitó a orar por los damnificados y exhortó a las autoridades y grupos empresariales locales, a colaborar en la búsqueda de asistencia a las personas que, ante la posible pérdida de su empleo, ven afectado el sostenimiento de sus familias. En tanto, la Asociación de Empleados de Comercio de Oberá, también manifestó su entera predisposición para acompañar a los dueños y a sus afiliados. Angel Romero, Secretario General de Aeco reconoció que esperan que transcurran algunas horas para abordar directamente la caótica situación.




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