Cansados de esperar y de las promesas sin cumplir,los padres de la Escuela de Frontera 619 tomaron una decisión: sus hijos volverán a clases únicamente cuando empiecen las tareas de refacción. 
Se unieron y cumplen su decisión a rajatabla: este jueves se presentaron a clases solo 30 de los 384 alumnos que asisten diariamente.
La situación viene desde hace tiempo. Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, ya en 2006 comenzaron las notas dirigidas al Consejo General de Educación (CGE) y al Ministerio porque el edificio escolar sufría deterioros que necesitaban reparación. La respuesta a esas notas nunca llegaron y en este 2018 los padres dijeron basta. Hasta tanto no comiencen las obras, ellos continuarán con la medida.
Es por esto que todos los días hacen una olla popular en la entrada a la escuela. No impiden el ingreso ni de docentes ni de alumnos pero están ahí con la intención de concientizar sobre el estado del edificio a padres, alumnos y vecinos que se acerquen. Así seguirán hasta que vean un avance cierto en su reclamo: ellos quieren o un papel que asegure que las obras comenzarán más temprano que tarde o una escuela nueva.
Promesa desde el Ministerio de Educación
Este miércoles se hizo presente el equipo técnico de la Unidad Sectorial de Coordinación y Ejecución de Planes y Proyectos Especiales (USCEPP), dependiente del Ministerio, a relevar las necesidades de la 619 para el comienzo de las obras de reparación del edificio.
Llegaron a la conclusión de que un baño de varones y otro de nenas están totalmente fuera de servicio por el estado en el que se encuentran los sanitarios, y el edificio donde funcionan los quinto grados tampoco se puede usar, dijo la vicedirectora Olga Rodríguez, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.
Luego del recorrido, el equipo del Ministerio quedó en enviar un informe por escrito más los planos de lo que se planea reparar en la escuela. El supervisor escolar, Juan Carlos Morínigo, estuvo también toda la mañana del miércoles en la escuela hablando con los padres, con los maestros y quedó en eso. Igualmente, hasta que no tengan algo por escrito, los padres no van a bajar los brazos. Siguen con la medida de fuerza de no enviar a sus hijos a la escuela por la seguridad de ellos, remarcó la vicedirectora.
Pero además, los padres aseguraron no querer parches sino una escuela nueva y convocaron a arquitectos, ingenieros y exalumnos que quieran colaborar con la inspección del edificio escolar para corroborar el informe del Ministerio. Tenemos la promesa de que el próximo miércoles, la gente del Ministerio va a estar con los papeles en la escuela pero los padres siguen en la misma medida de fuerza, finalizó la vicedirectora.
Educación, por su parte, informó a través de un comunicado de prensa que la reparación comenzará con los núcleos sanitarios para luego avanzar con otras necesidades de infraestructura detectadas para garantizar así las condiciones necesarias para la continuidad de las actividades educativas de la institución.




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