Ahora, después de aprender las tablas de multiplicar y las reglas ortográficas en el salón, los chicos de la Escuela Especial 3 – 1 del barrio San Isidro podrán salir al patio para jugar con un nuevo tobogán, una reluciente calesita y un sube y baja listo para estrenar. Todo gracias a una donación de Vitacar SA Peugeot de Posadas para esta institución que, en el barrio, es mucho más que una escuela.La donación de los juegos para el recreo llegó este jueves por la mañana y PRIMERA EDICIÓN fue testigo de cómo los chicos ya comenzaban a probarlos. “Nuestra idea es colaborar con distintas instituciones que tengan necesidades básicas”, señaló a este Diario Javier Esquivel, gerente de la concesionaria. Así fue que surgió la posibilidad de colaborar con la Escuela Especial 3 – 1 con los juegos infantiles porque “la idea es trasmitir a los chicos el derecho básico del juego como una actividad saludable que ellos pueden tener a mano”, agregó Esquivel a la vez que señaló que no es la primera vez que la empresa tiene este tipo de iniciativas, también lo ha hecho con otras instituciones no solo de Posadas sino también de Oberá. “La idea es continuar, detectar las necesidades en instituciones que lo necesitan”, indicó. “Queremos agradecer a Vitacar por estos juegos que serán ocupados en el recreo y horas especiales”, señaló la directora de la institución, María Mabel Rojas, en la puerta de la institución mientras despedía a la gente de la concesionaria. “Para nosotros es bienvenida toda donación porque somos una escuela que está creciendo y necesitamos muchas cosas, como los juegos que no teníamos”, agregó.Más que una escuelaLa Escuela Especial 3 -1 nació el 29 de julio de 2013 como una extensión de la Especial 3 que trabaja con jóvenes y adultos con trastorno mental que se encuentra en el Hospital Carrillo. Si bien apuntaba a chicos con capacidades diferentes del barrio San Isidro, luego de un relevamiento se dieron cuenta que había una gran población fuera del sistema educativo, alrededor de 75 personas, y decidieron cambiar el rumbo: abrieron sus puertas a toda la comunidad. “La Ley 26.206 nos exige como representantes del Estado trabajar para garantizar a todas las personas la educación primaria y secundaria”, dijo la directora. Fue así como nació el aula satélite, con una orientación distinta a la escuela sede. “Trabajamos con educación primaria, tenemos a un niño de dos años, después primero, segundo y tercer grado con la maestra Lorena, cuarto y quinto con la maestra Gladys y sexto y séptimo con Paola; además de los talleres”, explicó la directora. Son un total de 47 alumnos para nueve docentes.Además, “nos dimos cuenta que había personas en riesgo pedagógico y social, fuera del sistema educativo” por lo que firmaron un convenio con el SiPTeD para enseñar a adultos que no hayan terminado la primaria o secundaria: asisten 42 alumnos, los menores tienen 18 y la mayor es una mamá de 53. Entonces, el título que brinda la institución tiene el aval del SiPTeD porque “pensamos que nuestros alumnos tienen la posibilidad de certificarse desde otro espacio que no sea la educación especial. La mayoría podrá tener una vida activa como ciudadano”, destacó la directora. “Escuela abierta y para todos”, reza el escudo de la institución que la directora exhibió en su pecho. Es el excelente resumen de lo que es: mucho más que una escuela.




Discussion about this post