Uno de los tres detenidos por el crimen de Cristian Francisco Armoa (21), perpetrado el último sábado en una feroz reyerta en Puerto Esperanza, rompió este miércoles el silencio ante la Justicia y comprometió al principal sospechoso, nada más y nada menos que su propio cuñado, el joven paraguayo de 25 años detenido horas más tarde en Wanda.Así lo pudo confirmar PRIMERA?EDICIÓN mediante sus fuentes, quienes indicaron que los tres sospechosos fueron indagados y posteriormente imputados como coautores del delito de “homicidio simple”, al menos hasta que el avance en la investigación permita dilucidar qué grado de responsabilidad le cabe a cada uno en el hecho.Ante el magistrado Martín Brites, titular del Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, al frente de la causa, el paraguayo de 25 años y otro joven, de 22, prefirieron el silencio. Sin embargo, diferente fue la reacción del cuñado del extranjero, de 23, quien resolvió hablar.El muchacho contó detalles del episodio que conmueve aún a Puerto Esperanza y que tuvo lugar el último sábado en el barrio 8 de Diciembre, en medio de una verdadera batalla campal.Según él, los involucrados participaban en una fiesta de despedida de uno de los integrantes, que debía regresar a Buenos Aires tras sus vacaciones, cuando apareció otro joven con un arma de fuego y tono amenazante. Si bien el sospechoso armado logró irse del lugar, la situación quedó caldeada, razón que inició el conflicto que derivaría en la muerte de Armoa y las lesiones de otro joven, de 20, internado en el Samic de Eldorado.Lo cierto es que el declarante contó entonces que su cuñado, de 25 años, fue atacado por las víctimas, quienes lo agredieron con palos e incluso con una suerte de “boleadora” conformada por una remera “rellena” de piedras.Dijo el joven que, ante tal situación y pese a que intentó separarlos, el presunto autor finalmente atacó a puñaladas a Armoa, quien falleció a los pocos minutos en ese mismo escenario.Al menos en lo que tiene que ver con las causas del deceso, el imputado que declaró no se equivocó. La autopsia estableció que Armoa recibió diez puñaladas entre el pecho y la cabeza que le provocaron la muerte. Literalmente fue “acribillado” con un arma blanca.El crimen fue perpetrado alrededor de las 7.40 en Puerto Esperanza. Tras el hecho, efectivos de la Unidad Regional V y del Comando Radioeléctrico local apresaron al principal sospechoso en una olería de Wanda, aparentemente cuando intentaba escapar de regreso hacia su país. Horas más tarde cayeron los otros dos imputados.




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