(Nota textual tal cual se publicó el martes 23 de agosto de 2011)Semidormido, el empresario Oscar Kelzer (58) escuchó ruidos en la habitación. Quizás en un principio pensó que se trataba de su mujer. No podía estar más equivocado. Cuando abrió los ojos, tres encapuchados le apuntaban con dos revólveres y le avisaban que se trataba de un asalto.Fue el inicio de una verdadera pesadilla que, despierto, el maderero vivió entre los últimos minutos del domingo y los primeros de ayer en su vivienda de Colonia Aeropuerto, a unos diez kilómetros del centro de la capital misionera.Tras amordazarlo junto a su esposa y una de sus hijas en una de las habitaciones del alejado inmueble, los delincuentes se alzaron con una suma cercana a 20.000 pesos en efectivo, además de cheques por cerca de 100.000.Con el botín, los maleantes huyeron a bordo de un automóvil de la familia, que fue encontrado minutos después en cercanías del puente de la avenida Chacabuco, sobre el arroyo Mártires.Lo curioso del caso, que llama la atención de víctimas e investigadores, es el trato que recibió el empresario por parte de los ladrones: en todo momento lo trataron “amablemente” de “don Kelzer” y, al huir con el vehículo, le avisaron que lo dejarían abandonado con la llave en cercanías de la casa, aunque le advirtieron que debía apurarse “para que no se lo roben”.Con “amabilidad”En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Kelzer comentó que la pesadilla se inició alrededor de las 23.10 del domingo, cuando descansaba en su vivienda ubicada en ColoniaAeropuerto, detrás del aeroparque capitalino y camino a Nemesio Parma.“Mi señora salió con mis dos hijas y yo me acosté a dormir. Cuando me desperté, los tenía apuntándome con dos revólveres y diciéndome que era un asalto”, relató el empresario, quien en ese momento vio a tres delincuentes.“Venimos por plata don Kelzer, quédese tranquilo y no va a pasar nada”, le dijeron los maleantes, quienes lo obligaron a permanecer boca abajo en la cama. Mientras, recorrían las otras dependencias de la casa en busca de dinero y objetos de valor.Tras una minuciosa búsqueda, los malvivientes hallaron unos 20.000 pesos en efectivo, cheques por casi 100.000 pesos y una notebook, que rápidamente transformaron en su botín.Ya habían pasado alrededor de cuarenta minutos cuando la esposa de Kelzer volvió con una de sus hijas a la casa. Al ingresar, se toparon con los ladrones, quienes las redujeron e incluso uno de ellos debió golpear en el rostro a la pareja del empresario para frenar los gritos.“Al escucharla, me desesperé. No sé cómo me levanté de la cama y comencé a forcejear con uno de los que estaban armados”, recordó el comerciante, quien en segundos fue reducido por el resto de los ladrones.Entonces, la mujer y la joven también fueron llevadas a la cama junto al maderero. Posteriormente, los malandras promulgaron algo así como una declaración de principios.“Somos humanos, no somos degenerados”, dijeron a la familia. Después, amordazaron a los tres de pies y manos y los cubrieron con una manta, siempre en la cama. “Me dijeron, ‘te vamos a atar porque vos sos medio retobado’”, contó Kelzer.Así las cosas, durante algunos minutos un delincuente se mantuvo al lado de las víctimas, mientras que el resto de los hampas se dirigió a la cocina. “Ahí después encontramos tres vasos con gaseosa cola y uno con vino; también comieron restos de asado”, señaló el propietario de la vivienda, para quien habrían sido cinco los delincuentes que actuaron en el atraco.Con el estómago lleno, los malvivientes tomaron las llaves del Volkswagen Fox en el que minutos atrás habían llegado la madre y su hija. Después, le solicitaron a Kelzer que les indique cómo abrir el portón eléctrico de acceso a la propiedad y, por último, dejaron una irónica advertencia: “Nos llevamos su auto don Kelzer, pero quédese tranquilo que lo vamos a dejar por acá cerca y con las llaves debajo de la alfombra. Pero apúrese y tenga cuidado, que hay muchos ladrones sueltos y se lo pueden robar”.Una vez que los malandras partieron, el maderero logró desatarse con ayuda de su hija y dio aviso a la comisaría seccional Séptima de la Unidad Regional I.De inmediato se inició un rastrillaje que dio con el automóvil en inmediaciones del puente de la avenida Chacabuco, sobre el arroyo Mártires, con las llaves puestas.Hasta anoche, los uniformados trataban de dar con los delincuentes, aunque sin mayores resultados.Mientras, Kelzer asegura que analizará seriamente la posibilidad de contratar un servicio de seguridad privada para evitar volver a vivir una madrugada como la de ayer.




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