En varias oportunidades he escrito que la pintura me permitió conocer un mundo maravilloso, personas increíbles. Esta vez no fue diferente.Les voy a hablar de Nan Villanueva, que lleva adelante su emprendimiento bajo el nombre de Herencias de abuela. De las manos de esta mujer salen prendas tejidas cargadas de historia y trayectoria.Cada prenda está hecha con un diseño exclusivo, ya sea tejido en dos agujas o con crochet. Ya sea en lana o en hilo. Hechos con amor, con dedicación, con todas esas enseñanzas que se han ido pasando en su familia, de abuela a madre y de madre a hija. Generación tras generación.El fin de semana pasado tuve el inmenso placer de compartir mi arte con ella. Trabajamos juntas en un proyecto donde la idea era vestir a la modelo de otoño, para la apertura artística de un desfile con la presentación de la moda otoño- invierno de Diseñadores Misioneros.Una prenda tejida artesanalmente combinada con la pintura en el cuerpo como extensión de la prenda. Este era el desafío.La piel de la bella Tatiana Casa Martín fue vestida con tejido y pintura, en una producción artística compartida. La suave lana entrelazada, tejida por Nan, cubría su cuerpo, y hojas de otoño pintadas por mi completaban la prenda.Me pregunto ¿cuál será el próximo desafío que me espera? Me encantó trabajar en este proyecto junto a Herencias de Abuela y espero haber cubierto las expectativas de ella. Y agradecer a la diseñadora Natalia Menoret por su colaboración y al fotógrafo Javier Mottola. Colabora: Claudia Olefnik. Artista plástica. Responsable del Taller Monarcas. En Facebook. 0376-4720701




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