Ante la llegada del bebé, los celos del hermano mayor pueden convertirse en un problema de convivencia. Mimado por todos, el hijo único puede percibir como una amenaza la llegada de un hermanito. Hasta ahora, ha sido el centro de atención y, al convertirse en hermano mayor, pueden surgir los celos del niño. Los papás deberán poner todos los medios para que el niño viva la llegada de un hermanito como una experiencia enriquecedora y no como una pérdida de privilegios. ¿Cómo ayudar al primogénito a que comparta con el recién llegado el amor y las atenciones de mamá y de papá? El secreto consiste en prepararle con tiempo, de la manera correcta y con mucho tacto. Las reacciones a la "gran" noticia son distintas e imprevisibles. Depende mucho del temperamento, del grado de confianza con los padres y de la edad que tenga el pequeño. El niño va a manifestar los celos de distintas maneras: • A través de sentimientos de dolor, rabia, tristeza, humillación, desesperanza. • Con pensamientos, preocupaciones e imágenes relacionados con la pérdida del amor y las atenciones de sus padres. • A través de comportamientos de búsqueda de atención mediante el llanto, rabietas, agresividad manifiesta hacia el bebe (quita los juguetes, tapa la nariz, le pega…). • Mostrando desobediencia o excesiva obediencia y colaboración con los progenitores. • Con la aparición de conductas regresivas, es decir conductas ya superadas en etapas anteriores, como orinarse si ya habían conseguido controlarlo, alteraciones en el lenguaje imitando el lenguaje del pequeño, repetición de palabras y frases. • El sueño se puede volver irregular, puede pedir ir a la cama de los padres, o solicitar compañía en la suya, llamar frecuentemente a un adulto… • Se pueden producir cambios en los hábitos alimenticios, comiendo menos o negándose a comer alimentos que antes pedía. A pesar de que como hemos visto, la aparición de celos infantiles tras el nacimiento de un hermano es habitual y se considera normal, evolucionando favorablemente, hay determinados casos en los que los celos son exagerados, se prolongan en el tiempo y producen un gran malestar en el niño interfiriendo en sus actividades y relaciones interpersonales. En estos casos va a ser necesario la intervención de un profesional que ponga en marcha un tratamiento más especializado. Colabora: Cecilia CastilloFacebook: Lic-Castillo-Cecilia-Jujuy 1765 4º piso 3764/ 229954





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