Señora Directora: En los últimos tiempos todos tenemos que buscar la forma de ahorrar. La situación económica se ha complicado enormemente con “precios nuevos y sueldos viejos”, según las expresiones que oí de la boca de un diputado opositor. En pocos meses se han desinflado sorprendentemente los sueldos y los aumentos ya otorgados para todo el año ya están por debajo de la inflación registrada en el primer trimestre.Esto demanda una serie de restricciones en el consumo y, entre ellos, el transporte es una de las variables posibles. Volver al uso de la bicicleta y, a la vez, beneficiar la salud, sería la respuesta. Pero ese deseo choca con la carencia de bicisendas (o ciclovías) que faciliten la circulación; y las que hay están descuidadas y nadie las respeta. Un ejemplo de ese abandono es la bicisenda de la avenida Francisco de Haro sobre las que todos estacionan o circulan a velocidades peligrosas. Recuerdo que hace una década el tema estuvo de moda y nuestros concejales y autoridades municipales hablaban de sus beneficios y ventajas, planeaban las calles y avenidas donde se las trazaría. El caso de la avenida Alicia Moreau de Justo, entonces en obras, es hoy una muestra de lo que todos anunciaban y se frustró.Hubo otros proyectos que también quedaron en eso, en proyectos. Incluso uno que proponía establecer circuitos en la zona céntrica por donde sólo se podría desplazar en bicicleta o la zona reservada a los automóviles era mínimo.Pero nada ocurrió. Y se sigue en deuda con los ciclistas de Posadas.




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