ANCHORAGE, Estados Unidos (AFP-NA). El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visita desde este lunes y por tres días el Estado de Alaska, para concienciar sobre el cambio climático, en un estado donde el petróleo ocupa un lugar central y a tres meses de la conferencia en París que busca alcanzar un acuerdo para limitar a 2 grados el calentamiento global.En el vasto territorio de Alaska, donde apenas viven 800.000 habitantes, los efectos del calentamiento global son escandalosos: aumento del nivel del mar, disminución de los glaciares y deshielo del permafrost. “Lo que pasa en Alaska nos afecta a todos. Es una señal de alarma”, dijo el presidente antes de abandonar Washington. “Y mientras yo sea presidente, Estados Unidos jugará un rol central para responder a la amenaza del cambio climático antes de que sea demasiado tarde”, añadió.Durante su visita, Obama dará un discurso en Anchorage al cierre de una conferencia internacional so- bre el Ártico, visitará los glaciares y se reunirá con pescadores.La visita de Obama a Alaska se realiza en un contexto difícil: la caída de los precios del petróleo ha amputado los recursos de este estado estadounidense y la agencia Standard & Poors acaba de bajar de “estable” a “negativa” la perspectiva de la nota (AAA) de Alaska.El gobernador Bill Walker dijo que tenía un mensaje claro para el presidente: “tenemos un excelente oleoducto en Alaska, el único problema es que tiene tres cuartos vacío. Le diré que tenemos que meter más petróleo en el oleoducto, que tenemos que tener mayor acceso a recursos”. Estados Unidos es el segundo país, detrás de China, en emitir gases de efecto invernadero. El mandatario se ha comprometido a reducir de 26% a 28% sus emisiones antes de 2015 y respecto a 2005. Cambio de nombreEn un gesto de solidaridad con los pueblos originarios de Alaska, Obama anunció el domingo que su gobierno cambiaría el nombre del monte McKinley al de Denali, el tradicional en lengua atabascana.El gobernador de Alaska y una delegación legislativa elogiaron la modificación del nombre como pretendían desde hace mucho tiempo.Sin embargo, quitar a esa cumbre el nombre dedicado al presidente norteamericano William McKinley, oriundo de Ohio, provocó ruidosas condenas de parte de los legisladores de ese estado.




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