POSADAS. Augusto González Polo destacó al XII Festival Internacional Oberá en Cortos como un encuentro clave, porque se hace a pulmón hace doce años y continúa. “Sin embargo el de Iguazú fue enorme, y este año ya no se hace, entonces creo que acá -sin desmerecer al otro Festival- hay trabajo genuino; gente que se pone la camiseta y se sacrifica por hacerlo. Hay un proyecto consistente de varias personas que en la Productora de la Tierra se lo toman como un proyecto de vida y eso es fundamental. Y cuando por un lado hay gente de Oberá, de Esperanza, de Posadas, de Corrientes, de Chaco que viene a Oberá y después se comunica, es imposible no hacerse notar en el resto del país”.Para Polo es muy loable lo que se hace en Oberá en Cortos, que concluyó el pasado 18 de julio. “Este año tuvieron cortos de todo el mundo, con calidad muy alta, el paso que dieron de abrir el certamen les brindó la posibilidad de tener cortos de Medio Oriente, con la posibilidad de ver historias que suceden en lugares tan lejanos. Eso fue fundamental, como un logro más del Festival. De repente encontrarte con un corto que sucede en Afganistán o en India, al lado de uno de Misiones o de Paraguay y ver las cosas que tienen o no en común. Creo que ahí cumplieron la meta, la superaron”.Remarcó que hoy se puede ver lo que sea en Internet; “pero hay algo que tiene un valor que no es tangible y es la selección, la posibilidad de sentarte en una sala a ver un programa que está seleccionado, una serie de cortos que fueron elegidos con criterio, que pasaron por ciertos filtros, donde algunos ya vienen premiados o no; pero hay un diseño de selección y ese es el plus que tienen los festivales. Y el de Oberá en particular tiene su propia identidad, entonces la persona que se sienta en el Espacio Incaa para ver un material, una obra, un discurso en la selección, si ese discurso está constituido por producciones de todo el mundo es una celebración”, expresó. Sobre su largometrajeCon respecto a su película, el joven contó que a grandes rasgos es una comedia dramática, romántica; pero básicamente es una historia que le sucede a dos personas que se separan después de varios años de convivencia, y tienen que encarar la soltería nuevamente, y con todos los cambios que hay, aunque uno no se da cuenta, de golpe el mundo es muy diferente a lo que era hace diez años con la tecnología y la forma de comunicarse. “La chica por un lado, el hombre por el otro, y a su vez se cruzan con otras personas, y hay diferentes historias donde se tratan temas como la no concreción de metas, una lista de cosas que yo fui viendo que estaban ahí alrededor y que las quise poner en esta película, como estas cuestiones de no prosperar, estar estancado en un trabajo que no es ideal o el problema de laburar en negro”.La película sucede en 2012 “y ya quedó como en el pasado de época, y sólo fue hace tres años, cuando no se usaban tanto los smartphones, había cámaras digitales, la gente usaba la computadora en la casa, cambiaron varias cosas de tres años hacia acá. Básicamente, son varias historias que se disparan a partir de las andanzas de dos personas volviendo a ser solteros”.“Mi película es totalmente independiente”González Polo destacó que entre la primera película y ésta pasaron casi diez años de práctica profesional, “pero seguí trabajando en otras producciones, haciendo guión, dirigiendo en televisión, editando; tuve diferentes tipos de trabajo y lo mismo que el equipo técnico, muchas de las personas estuvieron en la película anterior. El crecimiento es como en cualquier disciplina, cuando tenés experiencia, aprendés un montón de trucos y cuestiones”.Señaló que a nivel producción no cambió mucho, “porque ésta es una película que como la primera, también, la hice sin subsidios, ni crédito ni financiación de ningún tipo. Se pagó con plata del aporte del equipo técnico, el trabajo de los actores, nadie cobró, es una película realmente independiente”.“Granada y Paraíso” habla de una historia de amor y de desamor; pero en el momento en que el misionero filmaba era más parecido a un trabajo de improvisación de teatro, “un poco de análisis sociológico, ver las cosas que estaban pasando y tratar de incorporarlas a las escenas”, indicó el joven. “Cuando uno trabaja en la producción de una película que tiene subsidio del Instituto del Cine es todo más rígido, tal vez no hay la libertad de cambiar el guión, sacar un personaje y poner a otro, o convocar a otro autor; es todo más espontáneo”, indicó.El joven realizador sostuvo que para bien o para mal, “está bueno tener el tiempo delimitado para darle un fin a las cosas, nosotros por suerte hicimos el cronograma de rodaje en veinte jornadas. Se terminó de principio a fin, no hubo que planificar nada de nuevo. Lo que sí se complica al hacerlo de manera independiente es el proceso de postproducción, que tal vez cuando hay plata para pagar todo se hace en dos meses, y en cambio a nosotros se nos demoró un poco más de un año. Son los pro y las contras de laburar de esa manera”.González Polo estuvo en todo el proceso de su largometraje: fue guionista, montajista y director. “Y está totalmente ligada una cosa con la otra, para dar un ejemplo, hay escenas que en el montaje se cambian de lugar, la que va primero se pone quinta porque al ver como va quedando, fluye de otra manera, y eso es una reescritura del guión que se hace a nivel de montaje”.Reiteró que “Granada y Paraíso” tiene un diseño inusual, hubo mucha libertad y filmaron secuencias que tal vez se podían alterar después, porque al tener varias historias en paralelo, aunque hay una pareja protagonista que se separa, y que esa situación dispara todo, en realidad hay cinco protagónicos y varias historias que se cruzan y se presentan a otros personajes. Eso te permite cambiar de lugar las cosas; se podría reeditar de otra manera al ser una historia coral”, subrayó.Definió que hace películas muy chicas que por ahí ni siquiera tienen fecha de estreno comercial, “por eso aviso que se pasa en Oberá, en Aristóbulo y que aprovechen para verla porque no sé cuándo vamos a volver a verla, por lo menos en un cine”.Proyectos audiovisualesen marchaAugusto González Polo egresó de la secundaria de Aristóbulo del Valle y decidió que no tenía otra opción que ir a Buenos
Aires a estudiar para trabajar, o estudiar cine. “Creo que inclusive la carrera que había en Misiones, más parecida a lo que me gustaba era dirección de radio y TV en el Montoya, y ese año justo se había descontinuado y no quedaba otra que ir a Buenos Aires en el 2003”.La primera película del joven director se filmó en Misiones y en Capital. Después hizo guión y dirección de fotografía en tres documentales con Lucho Bernal, uno de ellos filmado en Oberá, “Quieta non Movere, la masacre de Oberá”; después trabajó en Canal 12 haciendo guiones de un magazzine, y ahora tiene dos proyectos relacionados con la provincia. “Vengo a Misiones cada dos meses y filmo un documental en mi pueblo con un personaje local que se llama Cato, por ahora es una producción independiente; pero al ser un documental lo voy armando para presentarlo más adelante en algunos lugares. También tengo un proyecto de ficción en el que estoy trabajando más formalmente con una productora de Posadas, Mónica Amarilla, que produjo algunas películas con Gastón Gularte y en breve estamos entrando a pre-producción, la película que por ahora se llama ‘El fantasma vuelve al pueblo’, es una comedia que sucede en la semana que transcurre entre Navidad y Año Nuevo.“Si todo funciona bien con éstos proyectos me demandarían quedarme un tiempo largo acá, algo que me encantaría, pero no es fácil”, manifestó Polo.





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