POSADAS. Una mujer y sus dos hijas, de 20 y 22 años, se salvaron de milagro el último sábado a la medianoche porque estaban ausentes cuando su casa de madera se incendió en pocos minutos, a raíz de un desperfecto en el sistema eléctrico. Faltaba un cuarto de hora para la 1 de la madrugada del domingo cuando los vecinos del barrio Los Jilgueros, en Las Heras y Chacabuco, escucharon una fuerte explosión. Al salir, se encontraron con una casa cubierta en llamas y la angustia de no saber qué había sido de sus ocupantes, Esperanza (51), Carina (22) y Micaela (20). Las llamas tomaron rápidamente el lugar e imposibilitaron el ingreso de los vecinos, quienes de todas maneras lograron salvar a dos de los perros de la familia, que estaban en el patio de la vivienda.Los bomberos actuaron rápidamente, pero el incendio acabó con la casa de madera en pocos minutos. No quedó absolutamente nada. Al otro día apenas se podía adivinar por los restos donde antes se levantaban la paredes del inmueble. Según los peritos, el fuego comenzó como consecuencia de un cortocircuito y se propagó rápidamente por el lugar. Así llegó a la garrafa de gas, lo que produjo una explosión y llamó la atención de los vecinos de más de 200 metros a la redonda.“Me quedé con lo puesto”Así, de un día para otro, Esperanza Rivero y sus hijas se quedaron con lo puesto. “Todo se calcinó, la garrafa quedó metida en un pozo y se abrió como una flor. La heladera, los muebles… todo se quemó. Me quedé sin casa, sin techo”, contó la mujer a PRIMERA EDICIÓN, sin poder ocultar su tristeza.Esperanza trabaja como empleada doméstica y vive en el barrio hace más de veinte años pero, recién hace catorce logró acceder a una casa de madera prefabricada. La misma vivienda que se quemó accidentalmente durante el último fin de semana. “Yo sé que sólo es material y que tenemos que estar agradecidas de estar vivas. Mi hija mayor había salido media hora antes de que comenzara el incendio, no quiero pensar lo que hubiera pasado si estábamos adentro”, apuntó compungida, al borde de las lágrimas. No obstante, junto con la pérdida material, Esperanza también sufre por la muerte de uno de sus caniches, que estaba en el interior del inmueble y al cual los vecinos no pudieron rescatar. La solidaridad, por sobre todoConmovidos por el episodio, los vecinos del barrio Los Jilgeros salieron en ayuda de Esperanza de manera inmediata. Prueba de ello fue la importante cantidad de calzados y prendas de vestir que fueron entregadas a las víctimas y que se acumulaban ya el domingo, horas después del siniestro.“Por ahora, dormiremos con mi mamá. Nuestra prioridad es volver a tener un techo. No esperamos mucho, con cuatro paredes y un techo nos arreglamos. Pero de nada me sirve que me traigan colchones, muebles u otras cosas porque la verdad es que no tenemos un lugar donde guardarlas”, confió la mujer, quien ayer por la mañana golpeaba varias puertas junto a sus allegados para conseguir un nuevo lugar donde vivir.Junto al apoyo y la solidaridad de sus vecinos, Esperanza también recibió el afecto de dos de sus amigas, quienes la sostienen en sus horas más difíciles. En el barrio, todos aguardan ahora por buenas noticias.




Discussion about this post