BRASILIA, Brasil (AFP-NA). La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, con su popularidad por los suelos y en una compleja situación política, desestimó la posibilidad de ser destituida y aseguró que sectores de la oposición que quieren su salida “son un tanto golpistas”.“Yo no voy a caer. No, no voy. Esto aquí es cosa fácil, es lucha política. Las personas caen cuando están dispuestas a caer y yo no lo estoy”, dijo la mandataria en una entrevista publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo. “No hay bases para que yo caiga. Y que lo intenten. Si hay algo de lo que no tengo miedo es de eso”, añadió la presidenta, una exguerrillera izquierdista que estuvo presa y fue torturada durante la dictadura militar (1964-85).Según Rousseff, “ese es el punto de vista de una oposición un tanto golpista. Para sacar a un presidente de la República tienen que explicar por qué”. Rousseff fue reelegida en octubre pasado con una muy estrecha ventaja sobre su contrincante, el opositor Aecio Neves, cuyo Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) ha planteado la posibilidad de que Rousseff salga del poder antes de terminar su mandato de cuatro años pero sin especificar claramente cómo.Sectores del PSDB habían planteado la posibilidad de un impeachment (juicio político) pero no fue una posición unánime y terminó perdiendo fuerza.Otros sectores de la oposición también quieren la salida del poder de Rousseff en medio de un agitado clima político. A inicios de este año grandes manifestaciones callejeras pedían la salida del poder de Rousseff.La aprobación de la presidenta se desplomó hasta el 9% y marcó su nivel más bajo desde que asumió su primer mandato el 1 de enero de 2011, según una reciente encuesta.





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