MONTECARLO. Seguramente no tendrán siquiera el 1% del espacio que, por estas horas, los medios masivos de comunicación le brindarán al último romance farandulero o a la primera ruptura del invierno. Sin embargo, bien merecido tendrían ese reconocimiento social los vecinos y policías de Montecarlo que, lejos de cualquiera de esos intereses, arriesgaron sus propias vidas para salvar a una familia de morir quemada.El valiente accionar de ajenos y desconocidos tuvo lugar el último viernes, pero trascendió recién en las últimas horas, según pudo saber PRIMERA EDICIÓN. Gracias a ello, hoy las cuatro víctimas se encuentran fuera de peligro.Fuentes policiales relataron que todo sucedió durante los primeros minutos de ese día, cuando en la comisaría local se tomó conocimiento de un voraz incendio en una vivienda de material del barrio Bonito.Alertados por el hecho, fueron comisionados hacia la escena la oficial ayudante Cecilia Esteche, el cabo primero Javier Silva y su par, Christian Pereyra, junto con el cabo Alejandro Godoy.El móvil policial arribó de inmediato a la casa 109 del mencionado complejo habitacional y se topó con una situación desesperante: las llamas tenían varios metros de altura y cubrían prácticamente toda la casa, aunque afectaban mayormente a una de las habitaciones. Frente al lugar estaba una abuela de 79 años, una niña de doce y un menor de seis, que minutos antes habían sido rescatados por los vecinos de una muerte segura.Había más. En medio del pánico los habitantes de la zona contaron a los policías que otra abuela, identificada como Eusebia (62), aún estaba en el inmueble. La mujer mayor es sorda y había sido imposible rescatarla.Los efectivos se armaron entonces de valor. Analizaron velozmente la situación y, con los accesos cerrados por el fuego, tomaron la determinación de quebrar una ventana e ingresar. Así llegaron hasta Eusebia, que yacía en el piso de la habitación totalmente inconsciente. Los uniformados aplicaron entonces sus conocimientos de primeros auxilios y posteriormente organizaron la evacuación al hospital local junto con el resto de los heridos.El riesgo en el que incurrieron los agentes del orden y los vecinos tuvo sus frutos. Los cuatro heridos fueron derivados al Samic de Eldorado, donde recibieron las curaciones de rigor. La mujer de 79 años fue dada de alta a las pocas horas junto con el niño de seis, mientras que la de doce debió ser trasladada a Posadas para atención más compleja, pero estaba fuera de peligro. También Eusebia, que logró recuperarse y anoche permanecía internada sin riesgo de muerte.La violencia del fuego quedó marcada en la vivienda siniestrada, donde se perdió prácticamente todo. Para la familia será un duro reinicio, aunque seguramente mucho más llevadero con vecinos y policías como los que tienen. Esos que salvaron cuatro vidas sin importarles arriesgar las suyas.




Discussion about this post