VILLA BONITA (Enviada especial). A dos años del trágico accidente, con una marcha y emotivo acto organizado por Tareferos Unidos y la Asociación Civil de Tareferos Oberá y Zona Centro se recordó a Fernando Piñero (13), José Francisco Piñero (42), Fabián Da Silva (23), Lucas Da Silva Rodriguez (14), Edgar Ferreira (17) Miguel Miranda (55), Hugo Franco (33) y Luis Godoy (33). Todos tareferos que murieron cuando el camión que los transportaba despistó y volcó sobre ruta 220 en Salto Encantado.La marcha de tareferos y familiares salió del Barrio Evita, lugar desde donde hace dos años partió el camión que ocasionó la tragedia, hasta la “Plaza 17 de Junio de los Tareferos” en Campo Ramón, denominada como tal, hace un año.La intendenta Ana Aguirre y el Concejal Enrique Sakaviski, fueron los únicos funcionarios presentes en el acto, tanto del ámbito local como provincial. Acudieron organizaciones de la zona y de la capital provincial, como CTD Aníbal Verón, Agrupación Quebracho, Partido Movimiento Integración Latinoamericano de Expresión Social, y las agrupaciones de estudiantes de la Unam, Muro-Facultad de Humanidades y Asociación Exactas, entre otros. Se depositó una ofrenda floral y se descubrió una nueva placa que recuerda el segundo aniversario del hecho.Los oradores no sólo recordaron a las víctimas sino que además resaltaron la continuidad de la lucha por el cumplimiento del estatuto del peón rural. “Ellos van a estar siempre en nuestros corazones, pero ya no debemos permitir que el maltrato en los yerbales se siga cobrando vidas, debemos decir no al trabajo infantil, juntos debemos seguir luchando”, expresó el titular de Tareferos Unidos de Villa Bonita, Alberto Valiente.Por su parte, Roque Pereyra, de la Asociación Zona Centro insistió en la importancia del trabajador rural en la cadena yerbatera, ignorada por los empresarios y funcionarios. “Debemos seguir lamentando la muerte de los que cosechan el oro verde. Por qué son olvidados por los empresarios y gobiernos de turno. Debemos fortalecernos para enfrentar a los desalmados yerbateros, desalmados industriales, desalmados capangas que siguen con la metodología de explotar a hombres, niños y mujeres en los yerbales”, manifestó.Otro de los oradores fue Javier Villalba, quien como integrante de la comunidad Peruti de El Alcázar afirmó que lo mismo ocurre con las familias originarias: “nos tratan como que no sabemos nada. Parece que los grandes empresarios sólo quieren hacerse más ricos a costa de los pobres”. Ariel Almada de la agrupación universitaria Muro insistió en que lo ocurrido fue negligencia del gobierno, ausencia de controles y la falta de aplicación del estatuto del peón rural. Por lo tanto dieron lectura a un documento que redactaron en oportunidad del segundo aniversario de la tragedia. “En pleno siglo XXI las condiciones de trabajo de los tareferos son las peores. Revela la ineficacia de los agentes que tienen como función hacer cumplir la ley como el Ministerio de Trabajo y el Renatea, expresiones de poder del Estado, el máximo responsable”, fue parte de lo que expresaron. Luego del acto, compartieron el almuerzo y realizaron una reunión. En la misma reflexionaron sobre la situación actual y abordaron ejes de lucha por hacer cumplir el estatuto del peón rural, como base para obtener la dignidad laboral.




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