ELDORADO. Dos inspectores municipales de esta ciudad denunciaron haber sido agredidos mientras realizaban su trabajo, a raíz de una denuncia recibida por un vecino. El hecho se desencadenó con la llamada de una vecina a las oficinas de Bromatología municipal, denunciando ruidos molestos provenientes de un bar-pool ubicado en el Kilómetro 3.El inspector municipal Esteban Fretes se dirigió al lugar junto a una compañera para constatar dicha denuncia. Relató sobre ese momento que “fuimos a verificar denuncias realizadas por ruidos molestos y al llegar constatamos que la música estaba en alto volumen. Vimos la puerta delantera entreabierta, pero con rejas, y por eso fuimos con el vehículo hasta una calle lateral, desde donde habíamos observado que estaban consumiendo bebidas alcohólicas pero en ningún momento entablamos alguna conversación con esta gente, que estaba adentro”. El inspector comentó que las personas estaban fuera de sí. Por este motivo, el agente municipal intentó llamar a la Policía pero “esta gente puso la llave en la puerta y salió, uno por detrás del auto y otro por delante… Uno de ellos vino por el lado del chofer y dijo a los gritos: ‘Esto es lo que ustedes buscan, manga de maricones, los vamos a matar a los dos’ y empezaron a pegar golpes, tres o cuatro golpes al vidrio de la puerta, que explotó”.Agregó que “uno de ellos le dijo algo a mi compañera y cuando yo giré, me pegó y me noqueó, me tiró al barro, me quedé shockeado, quedé con la vista nublada, pero en un momento abrí los ojos, zafé y corrí como mil metros”, admitió. Fretes continó contando que en ese instante “venía pensando dónde refugiarme, en qué casa entrar, porque me venían corriendo los dos y a Marta no la vi más, no sabía qué pasó, pero después me contó que había ido a refugiarse a una verdulería”. En su huida, el agente vio una casa que tenía abierta la puerta “y no dudé un instante: entré y cerré la puerta”, a la vez que le dijo a la propietaria: “Señora, buen día, permiso. ¿Me conoce? Yo me llamo Esteban”, a lo que ella le respondió que sí, pero que sufre del corazón. Entonces él le contó lo que estaba sucediendo. Entretanto, los dos sujetos “llegaron a la casa y empezaron a golpear la ventana y a amenazar e insultar a unos de los hijos de la mujer. Los hombres estaban sacadísimos (descontrolados)”, por lo que presume que habrían estado consumiendo algo más que alcohol.Cabe mencionar que a este local “ya se le habían labrados actas de comprobación por ruidos molestos. Es la primera vez que sufrimos una agresión, pero la noche se está poniendo cada vez más peligrosa, porque los chicos cada vez consumen más alcohol”, relató el inspector municipal.




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