BUENOS AIRES (NA). Economistas que integran los equipos de los principales precandidatos a presidente, coincidieron en descartar una devaluación como solución a los problemas de competitividad de las empresas, y en no aplicar políticas de “shock” en el mercado cambiario ni en materia salarial.La Unión Industrial Argentina (UIA) convocó a Miguel Bein (referente de Daniel Scioli), Rogelio Frigerio (Mauricio Macri), Marco Lavagna (Sergio Massa) y Javier González Fraga (Ernesto Sanz) para debatir sobre “La Argentina productiva 2016-2020”.En la sede de la central fabril, todos esos economistas evaluaron qué debería hacer el próximo Gobierno y se pronunciaron a favor de impulsar el crédito y la inversión como eje de un país productivo.En ese marco, Bein señaló: “No tenemos atajos o fantasías. Debemos ir por una agenda de inversión productiva. No alcanza sólo con empujar desde el consumo para sostener a la producción”.“Es que para producir hacen falta las divisas que llegan gracias a la inversión. Y pensamos que con más inversión, más posibilidades de dar impulso a la producción orientada a la exportación”, enfatizó.Y añadió: “La Argentina necesita una agenda que permita que todos los sectores productivos sean apoyados por políticas basadas en la inversión y la productividad”.A su criterio, la escasez de dólares que existe en la Argentina “refleja que la política de administración de las reservas (que aplica el Gobierno) debería continuar. Faltan dólares, porque entre otras cosas los precios de exportación, para nuestro país, bajaron 25% en los últimos años”.En esa línea, comentó que el país “convive con el estrangulamiento externo de manera cíclica. Por eso, la pregunta es cómo conseguir dólares adicionales a los de la balanza comercial. Y eso es algo que no se podrá resolver en el corto plazo”.Bein consideró, además, que aplicar una devaluación para superar el atraso cambiario “reventaría los salarios”.Asimismo, elogió la política de desendeudamiento llevada a cabo por la Casa Rosada, y dijo que gracias a ella, “somos el país más desendeudado del mundo”.Por su parte, González Fraga estimó que, para el próximo Gobierno, “shock o gradualismo no es la opción. Es ajuste o confianza. Y lo importante es la confianza, porque sin ella no hay inversión”.“El ajuste es lo que está haciendo este Gobierno, de manera gradual. Por eso, si a partir del 10 de diciembre, si continúa la política económica actual, continuará el ajuste. Y eso va a significar falta de inversión”. Para el economista, “la inversión tiene que ser la locomotora del desarrollo que viene. Pero no habrá inversión con una megadevaluación, e pesar que existe en el país un atraso cambiario importante”.En ese sentido, evaluó que el atraso cambiario “es una decisión política que permite ganar elecciones, al aumentar la capacidad de compra del salario”.“La solución del atraso cambiario será posible cuando baje la inflación y se logre superávit fiscal”. González Fraga consideró, además, que para generar confianza, “se debe aplicar un shock de desregulación y desgravación, para eliminar trabas al comercio exterior, los controles de precios y las retenciones”.“También hay que aplicar una política de estabilización macroeconómica, con el establecimiento de metas de inflación y menos subsidios a las familias más ricas. Y, por supuesto, aplicar un shock institucional para lograr una depuración del Indec, del Central, del Ministerio de Economía y de la CNV”.González Fraga subrayó que la recuperación de la competitividad de las empresas “no puede hacer eje la reducción del salario real”.En tanto, Frigerio consideró que el Gobierno “tiene como único objetivo, llegar al 10 de diciembre sin devaluar. Están financiando el consumo con atraso cambiario”.Para el presidente del Banco Ciudad, “el sector transable está totalmente asfixiado por problemas como la inflación, el cepo, las restricciones al comercio exterior”. “Entonces, si el próximo Gobierno controla la inflación y libera el cepo cambiario, nos vamos a parecer a los países de la región, que no tienen estos problemas..Frigerio aclaró que esa agenda “no debe incluir un ajuste del salario real”.Asimismo, el economista se quejó del sistema impositivo: “la asfixia fiscal no se aguanta más”.Por último, Lavagna también se quejó de la presión tributaria: “Es asfixiante y va en contra de cualquier política de desarrollo”.En sintonía con Frigerio, dijo que el objetivo de la Casa Rosada “es llegar al 10 de diciembre sin crisis. Y lo va lograr. La gente va a ir a votar con plata en el bolsillo”. A su criterio, el consumo interno tiene que ser la locomotora economica”.“Para competir no podemos tener salarios bajos. Y es necesario, en consecuencia, dar fomento a la inversión y al empleo”, subrayó. Para ello, estimó que, en el corto plazo, el próximo Gobierno “debe estabilizar la economía, como para pasar a una agenda de largo plazo. Creo que en el primer año de gestión, hay que atacar el plano institucional”.“Y luego podrían atacarse otras cuestiones, como la inflación, a la que se podría bajar al 4 ó 5% anual en no menos de dos años. Con respecto al cepo cambiario, indicó: “para levantarlo, se necesita que ingresen dólares, que vendrán de la mano de la inversión”.





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