DISTRITO FEDERAL, México (Agencias y diarios digitales). Desde cualquier ángulo que quiera verse Jaime Rodríguez Calderón es un auténtico fenómeno. El crimen organizado, el narco, como suelen llamarlo en México, intentó matarlo dos veces, es un adicto a las redes sociales y tiene de cabeza a su estado en pleno proceso electoral por la sencilla razón de que hace unos meses nadie lo tomaba como un serio aspirante para gobernar el estado de Nuevo León (noreste del país) y hoy no sólo lo es, sino que podría ganar.Más aún, su presencia significó un sismo en la historia de la política mexicana, al postularse como candidato independiente y plantarle cara al poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI) que detenta la Presidencia de la República desde hace tres años y el Gobierno de esta entidad desde hace seis.“El Bronco”, como lo llaman desde hace algunos años por mostrar un carácter rebelde y fuerte, se convirtió en un héroe para una población cansada de los partidos y la clase política que en los últimos años batió récords de escándalos de los que el propio presidente Enrique Peña Nieto no quedó exento.El estilo de Jaime Rodríguez es uno de sus principales activos: un tipo que viste más bien de manera informal, de lenguaje franco y directo, a veces brusco, que no duda en decir que en el fútbol su equipo favorito son los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en oposición a la afición de los Rayados de Monterrey, los rivales eternos del mismo estado.De igual forma, es alguien que no escatima frases y calificativos si alguien lo reta de forma directa y que está obsesionado con mantener un contacto con la gente a través de la tecnología.Así, suele meter en complicaciones al equipo de campaña encargado de su cuenta de Facebook, pues cuando menos lo esperan está comentando en directo desde su celular, cuyo número telefónico es de conocimiento público, pues él mismo lo publicó.Para comunicarse con “El Bronco” basta con lanzarle un mensaje de Whatsapp. Esta forma de comunicación ya la probó con buenos resultados durante su período de alcalde hace cinco años, cuando en conjunto con su comunidad terminó enfrentándose a “Los Zetas” para lanzarlos de su territorio, no sin antes sufrir el secuestro de su hija por la delincuencia y la muerte de su hijo, una de las situaciones que hoy lo tienen en la palestra.La joya de la coronaNuevo León tiene algo más de 4.5 millones de habitantes, de los cuales 3.3 millones pueden votar. Por su posición geográfica, su estilo de vida está más acorde a las ciudades sureñas de Estados Unidos que a las del centro mexicano. Con una alta capacidad industrial, es sede de compañías tan grandes como Femsa, principal embotellador de Coca-Cola en Latinoamérica, Cemex, uno de los más grandes productores de cemento, entre otras. Su economía representa el 7,5% del Producto Interno Bruto mexicano, con un total de 62 mil millones de dólares, sólo por debajo del Distrito Federal y el Estado de México. Sin embargo, en esa entidad se encuentra uno de los municipios de población más ricos y con mejor calidad de vida de todo el país, San Pedro Garza García. Así mismo, ahí se asienta la universidad privada más prestigiosa del país y una de las mejor posicionadas en América Latina, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.Por todo lo anterior, resulta crucial el resultado de la elección. Quien gane este estado, gana también uno de los principales bastiones de México en materia político/económica que lo vuelven la joya de la corona. Si la pierde el PRI, que actualmente la gobierna, encontrará un desequilibrio en su estatus de poder, pero si la pierde ante un candidato independiente, lo que está en juego es el equilibrio y la vigencia del actual sistema.Justo esa situación es la que propició que “El Bronco” tenga más eco en medios nacionales e internacionales que en su propio ámbito local. Él mismo denuncia un veto mediático por parte de las televisoras y un linchamiento por parte de muchos periodistas que lo tildan desde salvaje hasta irresponsable y loco por sus propuestas de gobierno.Sin embargo, para muchos el tiro salió por la culata, como fue el caso del expresidente Felipe Calderón, quien prácticamente lo comparó con el fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez como una forma de expresar el peligro que tendría para la población un triunfo de Jaime Rodríguez. De forma directa, la respuesta fue “Calderón andaba en pedo”, haciendo referencia a los rumores nunca confirmados de que el expresidente tenía problemas de alcoholismo. Estos dimes y diretes sólo lo catapultaron a nivel mediático, pues a partir de ese momento, diarios y portales que nunca habían publicado algo de un tal “Bronco” voltearon a verlo.Mito o realidadEn un hotel de lujo de Monterrey, capital de Nuevo León, Rodríguez pasa de un salón a otro seguido por su equipo de trabajo y avanzando dos metros cada cinco minutos ante la constante petición de fotografías y diálogo de la gente que ahí se encuentra, desde gente adulta que le expresa su apoyo hasta jovencitas con ropas de diseñador que le aseguran que tiene su voto mientras aprovechan para tomarse un selfie con el candidato. En ese lugar se cruzó con Fernando Elizondo, uno de los candidatos rivales que decidió declinar a su favor. Al poco rato llegan más caras conocidas para los que siguen la política en México, una senadora del PRI, otra del PAN (Partido Acción Nacional) más uno que otro “renegado” que renunció o lo corrieron de su partido.De pronto deciden que darán un anuncio, todos juntos. Ahí surge una escena que muestra mucho trasfondo: sentados en una terraza con una fuente de cascada detrás de ellos, hablan pero nadie escucha, no porque no quieran, sino porque el ruido del agua es ensordecedor. La conferencia improvisada transcurre sin que alguien aparezca con un micrófono o un altavoz. Los periodistas se esfuerzan por captar algo mientras un empleado del hotel se aparece con un letrero con el nombre del hotel que pone delante de ellos a manera de promocional en pelea de box.Ese carácter improvisado de llevar la campaña sin un equipo grande y sin mucha logística, por raro que parezca, es lo que ha provocado que mucha gente se vuelque por “El Bronco”, aunque también son muchos los que ponen en duda sus capacidades y su futuro como un político que pueda llevar las
riendas del estado. Sobre todo, le critican que hace apenas unos meses formaba parte del PRI, el partido que tanto critica y que ahora reta.En efecto, por 33 años Jaime Rodríguez fue priista y en 2014 decidió renunciar para buscar por su cuenta ser gobernador. Arriba y abajoGanarle algo al PRI no es cosa fácil, después de todo, tiene una maquinaria perfeccionada a lo largo de 80 años, recursos prácticamente ilimitados y por si fuera poco, una candidata fuerte para esta elección llamada Ivonne Álvarez, a quien todos conocen por su carisma y trabajo en televisión. Y aún así, las cosas están muy parejas, aunque la batalla, en términos generales, haya sido desigual.Por poner un ejemplo, su contrincante del PRI contó con recursos cercanos a los 50 millones de pesos (más de 3 millones de dólares), la mayoría provenientes de financiamiento público que por ley proporcionan los órganos electorales, además de horas aire para transmitir spots en radio y televisión; por su parte, a “El Bronco” le dieron menos de 350 mil pesos (casi 23 mil dólares) y menos de 30 spots en radio y muchos menos en TV. Una semana antes de que se cerraran las campañas, la autoridad electoral determinó que su tope de gastos sería exactamente el mismo que su contrincante, es decir, 50 millones pero con la diferencia de que debía conseguirlo por su cuenta.Será el domingo 7 de junio cuando los habitantes de Nuevo León decidan qué tipo de cambio quieren para su estado. Saben la importancia que tienen para todo un país, aunque la mayoría de las veces se sientan como un ente aparte por la distancia, sus problemas y porque a pesar de su carácter cosmopolita sintieron en carne propia los embates de violencia del crimen organizado. No obstante, desde el ángulo que quiera verse, saben que ya son parte de un fenómeno, un fenómeno llamado Jaime y apellidado Bronco, quien, como dicen algunos, de no ganar, al menos ya le movió el piso a todo mundo.




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