COMANDANTE ANDRESITO. Ciertos comportamientos humanos resultan aberrantes e inexplicables desde todo punto de vista. ¿Cómo es posible que la persona que debe velar y cuidar de sus propios hijos les cause tanto daño, dejando irreparables cicatrices físicas y psíquicas?Lamentablemente no se trata de un relato o de una película terrorífica: es la cruda y demencial realidad que vivieron tres hermanas de Comandante Andresito, dos de las cuales denunciaron haber sido abusadas sexualmente por su progenitor. Justamente esas víctimas, en un acto que puso al descubierto el instinto de protección familiar, salvaron a su otra hermanita de sufrir los mismos padecimientos a manos del padre. Muchos se preguntarán por qué no intervino la madre. Es que el atacante drogaba a la mujer para que no escuchara los gritos y llantos de sus hijas. Todo esto se reiteró durante casi una década. La intervención de las hermanas adolescentes, que fueron atacadas desde muy chicas, impidió que su hermanita más pequeña tuviera que vivir el espanto que significa el abuso sexual. Fue un rasgo de protección instintivo y de humanidad en un contexto de tanta monstruosidad. Horror bajo el mismo techo El último martes la Policía tomó conocimiento de lo que ocurría en una humilde vivienda ubicada a más de 30 kilómetros de la zona urbana de Andresito, más precisamente en el paraje conocido como “La Verde”. En ese lugar, dos jóvenes denunciaron haber sido sometidas sexualmente por su propio progenitor durante toda su niñez y adolescencia de forma reiterada. Las víctimas, quienes actualmente tienen 16 y 18 años, manifestaron a su madre haber padecido abusos desde que tenían nueve hasta la actualidad por parte de su progenitor, indicó un vocero policial. Esta situación jamás salió a la luz debido a las constantes amenazas que les profería el acusado a las víctimas.El pasado lunes -un día antes de ser radicada la denuncia-, las adolescentes vieron que su padre intentaba someter a los mismos vejámenes a su hermanita de ocho años. Al escuchar las quejas y llantos de la indefensa criatura, las jóvenes no dudaron en actuar y auxiliaron a la chiquita. Además, rompieron el silencio y le relataron el horror que padecían desde hace años a su madre, quien se hallaba durmiendo.La mujer dio aviso a las autoridades policiales y en forma inmediata efectivos de la División Comando Radioeléctrico de Comandante Andresito acudieron al lugar. Fue en el momento justo, ya que los uniformados observaron que el acusado de estos aberrantes hechos tenía intenciones de abandonar el paraje. El sujeto, de 41 años, fue puesto tras las rejas y quedó a disposición de la Justicia de Instrucción en turno de esa jurisdicción. Dopaba a su parejaSegún las fuentes oficiales, la jovencita de 18 años contó que su madre constantemente estaba bajo sueño profundo, manifestando que su padre utilizaba pastillas para hacerla dormir y de esta manera las sometía. Por si fuera poco, tal vez creyendo que se aseguraba la impunidad al cometer estos salvajes ataques sexuales, amenazaba a sus hijas para que no dijeran lo que estaba sucediendo, siempre de acuerdo a la denuncia. Este temor ante las intimidaciones del presunto depravado no era infundado: el sujeto contaba con un arsenal en la casa. Al llegar los investigadores a la escena de los hechos, la madre de las menores -de 36 años- les hizo entrega de dos escopetas y un rifle, con sus municiones, que se hallaban en la vivienda.La mayor de las víctimas brindó su declaración en sede policial, en tanto que sus hermanas menores serán llevadas ante una Cámara Gesell. Cabe agregar que las tres hermanas involucradas fueron examinadas por la médica forense del Juzgado de Instrucción de Iguazú, quien constató que las adolescentes de 16 y 18 años presentaban defloración de larga data, no así la menor de ocho años.




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