POSADAS. Niños y madres mbya mendigan en esta ciudad pidiendo moneditas, pañales o algo de comida. Es un fenómeno relativamente nuevo, de unos cinco o seis años. Porque habitualmente las familias que acudían a la ciudad lo hacían para intentar vender sus artesanías ya que los organismos comprometidos a hacerlo, como Asuntos Guaraníes, no lo realizaban.“Las familias vienen en coletivo y se quedan dos o tres días, hasta una semana, duermen donde pueden”, señaló a PRIMERA EDICIÓN Dimitri Domínguez (26), antropólogo nacido en Francia. Graduado en la Universidad de Toulouse, desarrolla su tesis de doctorado sobre esta temática. Se encuentra en Misiones realizando visitas a las aldeas de San Ignacio y Aristóbulo del Valle.“Tienen varios motivos para venir acá: vender artesanías, mendigar… Es por necesidad, no tienen recursos, algunas comunidades no tienen tierras. Pero a la vez, venir a la ciudad les da un poco de miedo”, contó quien fue invitado recientemente por el Programa de Posgrado en Antropología Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) a presentar algunos avances de su investigación.“Vine a conocer la Argentina en 2012 y en Misiones vi una fuerte presencia de los guaraníes, en las aldeas y también en Posadas. Pero encontré que no había investigaciones sobre eso. Y no podía entender esa diferencia, cómo están tan valorados en la provincia y tan invisibilizada su presencia en la ciudad”, señaló.Esa invisibilización la encuentra de parte de autoridades como Asuntos Guaraníes, que tiene como objetivo fundacional contribuir con su bienestar, promover esta cultura, permitir su modo de vida, “pero no hay nada de hecho”, indicó Dimitri. “Intenté entrevistar a la gente de Asuntos Guaraníes, me recibieron, pero no respondieron mi pregunta. Para ellos, esta presencia en la ciudad es un problema, porque muestra que tienen que trabajar en la comunidad para que los guaraníes no necesiten venir a Posadas. Muchas veces los amenazan con llevarlos de nuevo a su comunidad y lo hacen”, explicó Dimitri. Contó que en Misiones, gracias a que varias comunidades conservan sus tierras, no se ha dado un fenómeno que en otras ciudades es común: formación decomunidades urbanas.Dialogando en la plazaBuscando respetar los tiempos y la cultura de las comunidades, el trabajo de observación y diálogo lo realizó paso a paso: “Primero fui a sentarme en la plaza, observar a los niños, luego de a poco me presenté, comencé a hablar y un poco cuesta, porque ellos no hablan mucho con la gente, creo que esa es una manera de preservarse”, indicó.“Ellos tienen un fuerte arraigo con su territorio, el entorno natural, entonces están algunos días en Posadas y luego se vuelven a las aldeas, donde todo sigue siendo difícil, porque tienen muchas carencias”, indicó quien espera concluir su tesis de doctorado para fines de mayo.





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