EL SOBERBIO. Si los jueces hubiesen hablado con la niña -porque, en este caso particular, aunque tenga quince años, sigue siendo eso, una niña-, tal vez se hubieran percatado de que jamás pudo haber consentido tener sexo con el hijo del intendente, Ederson Pereira, excarcelado la semana pasada a partir de una resolución de la Cámara de Apelaciones de la provincia, que modificó la acusación en su contra. Si lo hubieran hecho, quizás no hubiesen cambiado la calificación de “abuso sexual con acceso carnal” por la de estupro, según su antigua denominación penal.En la visión de los magistrados, hubo abuso sexual; el hijo de “Jair” se aprovechó de la inmadurez sexual de la menor, pero habría ocurrido con su consentimiento. Ese cambio abrió las puertas a una eventual excarcelación, que finalmente sucedió el jueves pasado, previo pago de 100 mil pesos; sólo 40 mil más de lo que habría ofrecido al padre de la víctima para que no llevara el caso a la Justicia.Fuentes de la Justicia hablaron de que la madre de la víctima habría reconocido, en sede judicial, que su hija había tenido relaciones anteriormente con el hijo de “Jair”, lo que la mujer se encargó de desmentir enfáticamente.La resolución de la Cámara de Apelaciones habría girado en torno a tres ejes medulares: que habría habido consentimiento de la víctima; que la madre de ésta habría manifestado en sede judicial que su hija tuvo relaciones anteriormente con el acusado; y el resultado de un informe del cuerpo médico forense del Poder Judicial, en el que se habría indicado que las lesiones en la adolescente serían compatibles con relaciones consentidas.Poco y nada de significación pareció darse al testimonio de la propia niña, supuestamente recepcionada en Cámara Gesell.PRIMERA EDICIÓN habló con sus padres y conoció a la víctima. Una mirada fija parecía suficiente para que ella bajara la suya, por timidez e inocencia. Ahora -cuentan sus padres- la niña anda aterrada y no quiere regresar a la escuela, porque al mismo establecimiento concurren otros dos hijos de “Jair” Pereira.La entrevista constituye el reflejo del dolor y la desolación de los que nada tienen; ni dinero, ni trabajo y mucho menos, poder. Pero poseen lo que muchos poderosos no: dignidad. Y eso no tiene precio, no se negocia.A la afrenta de lo ocurrido, deben sufrir una vida repletísima de carencias, en la que, probablemente, lo único que les queda es esperanza.¿Cómo ocurrió todo?Padre: Yo estaba trabajando cuando mi mujer me llamó y me dijo que vaya a casa. Ahí yo la vi. Se moría si no la hubiesen socorrido, de eso estoy seguro. Llegó con una hemorragia, dejó sangre por todo el piso. Él sabía que mi hija venía a esa hora, estaba ‘mangueando’ para hacer lo que hizo.Madre: Ella salió de la escuela al mediodía para venir a casa; llegó a las 12.50 y estaba toda ensangrentada. Usted, supuestamente, declaró en el Juzgado que su hija tuvo relaciones anteriormente con Ederson, ¿es cierto?Madre: Es mentira, yo no declaré eso. Si dijeron eso, es nada más que para salvarlo a él -por Pereira-. Además, jamás había tenido relaciones.Padre: Yo no tengo sueltos a mis hijos, ellos nunca se fueron a una fiesta ni a un baile, no permití que se vayan. Yo no voy ni permito que mis hijos se vayan. Nosotros hace 22 años que estamos casados y no criamos a nuestros hijos de esa manera.¿Qué sienten ahora que Ederson está libre?Madre: Tengo miedo por mi hija, porque va a la escuela…Padre:. Mi hija no quiere ir a la escuela, porque hay dos hijos de “Jair” que van ahí. Ya diez compañeros se burlaron de ella. ¿Qué le ofreció el intendente?Padre: Me ofreció 60 mil pesos, pero no quise, yo quiero a mi familia. Quiero que el hijo pague por lo que hizo, porque yo soy pobre y si le pego un “tape” (bofetada o cachetazo) a “Jair”, me ponen preso tres o cuatro años. ¿Cómo se explica que los hijos puedan hacer lo que quieran y para ellos no hay ley? Al no aceptar usted, ¿lo terminó echando?Padre: Cuando mi mujer me llamó, salí corriendo. Quería saber qué había pasado. Luego “Jair” mandó a uno de sus hijos, el más joven, para decirme que volviera a su casa, que quería negociar conmigo. ‘Yo no me voy’, le dije. Al poco tiempo, llegó con su custodio a mi casa. Miró cómo estaba mi hija, el estado de ella. Ahí ‘Jair’ me dijo: ‘Te doy 60 mil pesos y te traigo al doctor para que consulte en tu casa’. Yo le respondí: ‘No, yo no acepto eso, vamos a llevarle a un médico’. Y me insistió: ‘Si usted no acepta 60 mil pesos, le doy más cosas. Te puedo dar una camioneta para que la vendas y saques plata, una chacra, carros de buey’. Me ofreció todas esas cosas. Él se quería aprovechar de la flaqueza en la que estábamos, nos quería sobornar. ¿Y cómo es eso? Si el hijo de él era inocente, no iba a venir a ofrecer eso.El custodio de él estaba ahí, un tal Ferreyra, y decía: ‘No, Jair va a perder mucho con esto, hay que pensar en la familia de Jair’. Y yo le respondí: ‘¿Cómo voy a pensar yo en la familia de Jair? ¿Él puede invadir así a mi familia, puede matar y violar?¿Lo amenazaron en algún momento?Padre: ‘Jair’ me amenazó, en su casa y en la clínica. Me dijo ‘bueno, ya que vos no querés aceptar lo que te ofrecí, salí rápido de mi chacra, porque te voy a meter preso. Y con la plata que te ofrecí, voy a meter en un abogado para que le defienda a mi hijo’. Así me dijo. Y ahí retiré mis cosas, a mi familia, antes de que pase algo. Porque yo no sé lo que podía haber hecho (Jair) si seguía ahí…¿Lo echó sin indemnización ni nada?Padre: Yo estoy desde entonces sin ninguna moneda. Tengo seis hijos, acá viven cinco actualmente y ahora no tengo nada; no tengo pensión; sólo mi esposa cobra asignación de 1.500 pesos y vivimos con eso. Pero no da para vivir con eso, porque hay que comprar zapatillas, ropa, útiles, comida y todo eso. Yo salgo a hacer changas, pero no alcanza.Necesito ayuda, no tengo nada. No puedo comprar una frazada, no tengo cómo. Apenas tengo para alimentar a mis hijos (NdR: tiene dos pequeños que no pasan los diez años). No t
engo un trabajo fijo ni nada.¿Qué le piden o esperan de la Justicia?Padre: Que pague en la cárcel por lo que hizo. ¿Cómo nosotros sufrimos tanto? ¿Será que no hay una ley, un Juzgado? Acá, en esto, yo ya no creo más. ¿Qué tengo que hacer? Si yo agarro una escopeta, un rifle y le rompo la cabeza a uno, para mí si hay ley, para mí sí hay ley…




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