OBERÁ. El juez de Instrucción 2 de la Segunda Circunscripción Judicial, Horacio Heriberto Alarcón, se abocará a la investigación de la masacre de Panambí, después del apartamiento de su colega Alba Kunzmann de Gauchat. Alarcón no puso reparos al alejamiento de su par del Instrucción 1, de Oberá, y asumirá al frente de la pesquisa después de que la Cámara de Apelaciones en lo Penal y Correccional confirmara la prisión preventiva para los tres acusados y ordenara seguir con la investigación tendiente a dar con la identidad y paradero de dos prófugos que, considera, intervinieron el el terrible episodio.Tras la resolución del Alto Cuerpo, el expediente regresará al Juzgado de origen, aunque ahora estará a cargo de Alarcón.La definición fue mayoritaria. Los camaristas José Alberto López y Ricardo Venialgo se inclinaron por rechazar el pedido nulidad y confirmar la prisión preventiva para los tres detenidos que tiene la causa.Se trata de Juan Ramón Godoy, el exprefecturiano Pablo Paz y el mecánico chapista Marcial Alegre, quienes continuarán privados de su libertad hasta el inicio del juicio oral y público. Y probablemente, mucho más allá.Están acusados de los delitos de “robo calificado por haber sido cometido con armas, en poblado y en banda; cuádruple homicidio agravado por el ensañamiento y para procurar la impunidad; todo en concurso real”.La investigación judicial tuvo en su momento a un suboficial del Ejército detenido en averiguación del hecho, al que finalmente debieron liberar por falta de pruebas.Se espera que sea sobreseído definitivamente cuando la fiscalía formule el requerimiento de elevación de la causa a la instancia de debate oral y público.A grueso modo, las pruebas que los jueces López y Venialgo tuvieron en cuenta para confirmar la preventiva para los tres fueron las siguientes. El ADN de Godoy y Paz que los peritos encontraron en un pasamontañas, dentro de la vivienda de la familia Knack, ubicada en el kilómetro 7 de la ruta provincial 5, jurisdicción de Panambí.También una huella dactilar de Paz, levantada de una caja de cartón, fue clave.No trascendieron detalles de los elementos en contra de Alegre, pero el llamado anónimo que orientó la investigación hacia su taller mecánico, en San Javier, fue decisivo.Los camaristas coincidieron con la jueza Gauchat en que, de estar en libertad, Godoy, Paz y Alegre constituirían un peligro cierto para la vida del único sobreviviente de la tragedia; Carlos “Nano” Knack. FugitivosEn su resolución, la Cámara de Apelaciones sugirió al juez de primera instancia continuar con la investigación, no solamente en lo referente a los tres detenidos sino también a los otros dos que, considera, participaron en las muertes de los cuatro miembros de la familia Knack.Para los jueces, de las propias palabras de las víctimas, reproducidas en el expediente a través de las primeras personas que las auxiliaron, surge que en el hecho intervinieron al menos otros dos hombres, cuyas identidades se desconocen.Dar con ellos será una misión complicada, pero siempre cabe la posibilidad de que aparezca un arrepentido que pueda brindar la identidad de los fugitivos.





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