POSADAS. Casi una misión imposible. Así se presentó el fin de semana para los usuarios del gas en garrafas de 10 kilos poder conseguir una recarga en los habituales centros de distribución que antes prestaban el servicio en horario corrido. Sin embargo, los anuncios presidenciales mediante los que se modifica el otorgamiento del subsidio (antes era a las empresas y ahora será a los usuarios que cumplan los requisito que impuso Nación); generaron no sólo incertidumbre, sino “medidas preventivas” especialmente en los que distribuyen gas de las firmas más importantes del país que optaron por cerrar sus puertas a la espera de la llegada de un abril con cambios en los precios.Así, por ejemplo en Posadas, se observaron largas colas de personas con paraguas, hijos y hasta mascotas en un puñado de lugares donde esperaron pacientemente conseguir una garrafa a buen precio. Fue en los comercios que decidieron abrir con las pocas garrafas que les quedaban. Sólo en una boca de expendio se anunció la llegada de un camión con unas 500 garrafas recargadas, pero desconocían el precio al que se iban a vender con el redireccionamiento de los subsidios.En zonas del interior, la escasez se mantuvo aunque creció fuertemente la preocupación de los usuarios por el incremento que sufrieron los precios en una provincia donde el gas natural no tiene fecha de arribo mediante el Gasoducto del NEA. En la mayoría de las localidades, los almacenes de barrio y comercios ya se vendía la garrafa chica a $100.Los comerciantes anticiparon a los clientes habituales de garrafas de gas que “el precio se liberó” por lo cual “va a seguir aumentando hasta el invierno”. Una especulación que sobrevivió a la que impusieron cuando las garrafas aun eran “sociales” y como eran pocas, las cobraban a mucho mayor valor que el impuesto por Nación.





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