SAN VICENTE. Mujeres destacadas si las hay, Elena Kasmerchuk, de San Vicente, y Modesta Rivero “doña Leka”, de Fracrán tienen algo en común: son vencedoras de males como el “empacho”, el “ojeo” y la “rendidura”, entre otras dolencias. Ninguna cobra por el servicio que prestan y cada una desarrolla múltiples actividades en sus casas.En el caso de Elena Kasmerchuk, su labor social fue reconocida por el Concejo Deliberante con la imposición de su nombre a la calle que pasa frente a su casa en el barrio ex Pipoil. Y doña Leka también recibió esa distinción pero en Fracrán y la calle que pasa frente a su vivienda lleva su nombre.En todo momentoDoña Elena es viuda y siempre fue un pilar para su familia, pero eso no le quitó tiempo para hacer el bien a los demás. Siempre dispuesta a “vencer” los males que le aquejan a los vecinos de San Vicente y sus colonias. No tiene hora, si algún doliente lo requiere, ella está dispuesta a “sanar”. No tiene un lugar específico, muchas veces la buscan para llevarla a “vencer” a un internado del hospital o una clínica privada, adónde concurre gustosa. Hoy es presidenta del Centro de Jubilados y Pensionados Unidos de San Vicente y su objetivo es hacer un hogar para ancianos. En eso se encuentra trabajando.En la chacra de sol a solEl caso de doña Leka es similar. Vive en Fracrán y trabaja en la chacra durante todo el día. A pesar de sus 91 años, antes que salga el sol cruza la calle que separa su humilde casita con su chacra y se dedica a carpir y a cuidar sus plantaciones, cuando vuelve la esperan sus pacientes. Es la doctora del pueblo.




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