LA HABANA, Cuba (AFP-NA). Estados Unidos y la Unión Europea parecen rivales en sus procesos de acercamiento a Cuba, pero sus esfuerzos conjuntos podrían servir para que el régimen comunista de la isla haga concesiones en derechos humanos.Desde hace once meses representantes de la Unión Europea y Cuba, cuyas relaciones están oficialmente congeladas desde 2003, negocian con miras a un “Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación”. Para la Unión Europea la idea es normalizar los lazos con la isla con el fin de alentar a La Habana a emprender reformas en el campo de los derechos humanos.Hace dos meses y medio, Washington hizo lo mismo que los 28, al anunciar un acercamiento histórico con Cuba después de más de medio siglo de antagonismo y desconfianza.Al reconocer el fracaso de una política que “no ha funcionado” desde hace tiempo, el presidente estadounidense Barack Obama buscó un nuevo método para intentar impulsar los derechos civiles y políticos en la isla.El enero, la Unión Europea saludó este “histórico giro”, pero ciertas voces entre los 28 se han alzado para demandar una aceleración del proceso de negociaciones del bloque con La Habana, con el fin de no perder terreno frente a Washington, principalmente en materia comercial.España, importante socio económico de la isla, exhortó entonces a sus pares europeos a acelerar las negociaciones con Cuba “para dar la posibilidad a las empresas de la Unión Europea de competir con empresas de Estados Unidos”, que desembarcarían en masa si la isla decide abrirse.Competencia comercial“Es evidente que los europeos ven a Estados Unidos como un aliado, pero también como un competidor en términos de inversiones e intercambio comercial con Cuba. Es un interés político, pero también claramente económico”, dice Peter Schechter, del Atlantic Council, un centro de estudios estadounidense.En un signo de la voluntad de los europeos de no quedarse atrás, la presidencia francesa anunció el martes que François Hollande cumplirá una vista oficial a la isla el 11 de mayo, en el primer viaje de un jefe de Estado francés a Cuba.Por ahora los europeos parecen tener la ventaja en el calendario, pues se involucraron antes en la senda de la normalización (en abril de 2014) y los puntos de discordia son mucho menos numerosos que los que tienen los dos viejos enemigos de la Guerra Fría.Aunque los estadounidenses están en vías de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba, con una reapertura de embajadas en abril, algunos asuntos como el levantamiento del embargo económico y las compensaciones por los bienes norteamericanos nacionalizados por la revolución de Fidel Castro están todavía lejos de ser resueltos.Aun así, Obama anunció una flexibilización de las exportaciones a Cuba en materia de telecomunicaciones y medidas en favor del pequeño sector privado, dentro de lo que le permiten sus facultades.Un responsable del Departamento de Estado dice no ver ningún inconveniente en que haya negociaciones paralelas entre cubanos y europeos, sugiriendo una acción concertada para incitar al régimen comunista a aceptar cambios políticos y civiles. “Alentamos a la Unión Europea y a todas las naciones y organizaciones involucradas en negociaciones diplomáticas con el Gobierno cubano a aprovechar cada oportunidad pública y privada para apoyar un mayor respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales en Cuba, y la posibilidad de que todos los ciudadanos cubanos puedan determinar el futuro político y económico del país”, indica el funcionario. “Nuestra nueva política hacia Cuba ampliará nuestras posibilidades de trabajar con la Unión Europea y otros socios globales para empoderar al pueblo cubano”, añade.Al término de la tercera ronda de conversaciones este jueves en La Habana, el negociador jefe europeo, Christian Leffler, afirmó que no había una “competencia” entre la Unión Europea y Estados Unidos en el marco de sus procesos de acercamiento con Cuba.Incluso, según Leffler, el deshielo entre la isla y su vecino del norte “disipa una nube que había estado pendiendo sobre la región (y) abre nuevas posibilidades”.“Las dos series de negociaciones no son contradictorias sino complementarias, aunque el proceso con Estados Unidos tiene características muy específicas” como herencia de medio siglo de conflicto, señala Marc Hanson, de la ONG Washington Office for Latin America (WOLA).Para este experto, los europeos tienen incluso la posibilidad de mostrarles la senda a los estadounidenses de que “un diálogo serio con los cubanos es perfectamente posible”. La banca estadounidense mira con cautela posibles negocios con CubaPese a que la banca estadounidense está interesada en la apertura de las relaciones comerciales con Cuba, el levantamiento de sanciones a la isla genera todavía dudas en la industria, aseguraron especialistas.“Cuba sigue en la lista de naciones que apoyan el terrorismo y aunque los bancos están interesados no van a aventurarse a hacer negocios o cambiar sus controles hasta que la isla sea eliminada de la lista”, dijo Andrés Fernández, de la firma de abogados Holland & Knight.Fernández hizo sus declaraciones en el marco de la Conferencia Anual sobre Prevención de Lavado de Dinero, organizada por la Asociación de Banqueros Internacionales de la Florida (Fiba), que se lleva a cabo en Miami.El experto señaló que Cuba ha sido una jurisdicción desconocida por muchos años, con restricciones completas respecto a las cuentas y transacciones, por lo que “los bancos tendrán que cambiar sus políticas, controles y ajustar sus sistemas para procesar cualquier transacción”.Fernández llegó a la conclusión de que todavía no se sabe cómo se implementarán los aspectos específicos de la ley que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) emitió hace seis semanas.Michael Dondarski, supervisor de industrias reguladas de la Oficina, reconoció la necesidad de “crear guías que ayuden al sector financiero a aclarar algunos aspectos de la ley” y dijo que la Ofac está dispuesta a cooperar de alguna manera con esta industria.El levantamiento de las sanciones contra Cuba y la apertura de las relaciones comerciales anunciadas por el Departamento del Tesoro, la Ofac y el Departamento de Comercio incluye varios cambios.Entre estos cambios se encuentra el aumento de 500 a dos mil dólares por trimestre de las remesas enviadas a ciudadanos cubanos, con excepción de algunos funcionarios del Gobierno cubano a los que está prohibido enviar dinero.La pregunta que surge es cómo confirmar eso, señalan los expertos. Por el momento, el remitente debe certificar por escrito que el beneficiario
no está relacionado con el Gobierno cubano. Por lo tanto, en caso de que se encuentre alguna irregularidad, la responsabilidad recaerá en el remitente y no en el banco.Las exportaciones a la isla son otro tema importante. Las empresas de Estados Unidos, por ejemplo, estarán autorizadas a exportar ciertos materiales para la industria de la construcción y equipo agrícola, a condición de que los bienes sean utilizados en el sector privado.Otra de las cuestiones que tendrán un impacto en los bancos es que las entidades que son propiedad de Estados Unidos que están en terceros países, incluidos los bancos, se les permitirá ofrecer servicios y productos a los nacionales cubanos en terceros países, siempre y cuando la transacción no signifique importar o exportar con productos o servicios a Cuba.Michele Fernández, vicepresidenta de Cumplimiento de Procesos para el Banco de Crédito de Chile en Miami, dijo que espera mucha resistencia a la apertura. “No creo que vaya a ser algo fácil hay mucha resistencia”, apuntó.




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