POSADAS. Historia es una materia teórica por demás. A algunos les resulta de lo más interesante y muchos otros la consideran “un plomo”, aún así es obligatoria en casi todas las carreras universitarias y colegios primarios y secundarios de la Argentina. Cristhian Aguirre, profesor hace más de quince años de esta materia, tiene una técnica particular para hacer que sus alumnos adolescentes se interesen en lo que alguna vez sucedió: inicia alguna que otra clase con un tema musical. Es una técnica adquirida incluso antes de que el Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya le diera su título de Profesor en Ciencias Jurídicas. Sucede que Christian además de profesor, es Dj. Era un pibe de trece años en Campo Grande cuando se dio cuenta que la música era lo suyo. “La música siempre fue lo que me apasionó, tenía trece años cuando comencé a pasar temas para un primo mío que tenía una discoteca, más adelante lo hice para gente con equipos de sonido… En esa época el Dj usaba bandejas y pasacassettes. Lo hacíamos en cumpleaños, pubs o los pools”, le contó a PRIMERA EDICIÓN en una charla en su taller -paradójicamente frente a una escuela, la Normal 10- porque además de profesor y Dj, Cristhian maneja una empresa de realización y armado de racks y ambiles. “Surgió la posibilidad de hacerlo pero siempre fue con la intención de autoabastecernos porque necesitábamos racks donde llevar nuestros equipos. Nunca quisimos comercializar pero venían a vernos otros Dj’s y decoradores y nos pedían y así arrancamos”.Tres profesiones: tres pasiones, a este combo hay que sumarle que Cristhian es un hombre con una familia bien constituida, está casado hace siete años y es un orgulloso padre de dos hijos, una nena de diez y una varón de cuatro, un asiduo acompañante suyo en las noches en las que “pasa música”.Un profesor estrictoCon 17 años y la escuela secundaria finalizada, su papá le advirtió: “‘La situación económica está complicada, pero tenés la casa en Posadas, podés ir a estudiar allá, pero para tus gastos deberás rebuscarte’. Entonces me vine y mientras estudiaba en el Montoya tuve otros trabajos, fui cobrador para una empresa de salud y por las mañanas trabajaba en una farmacia”, comentó. Pero el Dj dentro suyo no estaba dormido, sólo descansaba, porque cuando volvía a Campo Grande los fines de semana “me llamaban de los boliches, fiestas o a veces me iba a una ‘joda’ de Navidad o Año Nuevo para compartir o como invitado y terminaba como el Dj de la noche. Pasa que tenía mucha afinidad con la gente del pueblo, ahí nos conocemos todos. Y me gusta… y lo que te gusta no te cuesta. Me fascina en realidad”.Los malabarismos entre la facultad y el trabajo no fueron impedimento para que en diciembre de 1998, exactamente cuatro años después de haber iniciado la carrera, se recibiera de Profesor en Ciencias Jurídicas, título que habilita a enseñar otras materias como Historia y Formación Ética. “En mayo de 1999 comencé a trabajar. Previo a eso, ese diciembre anterior hice unos trabajos y pude comprarme mis primeros equipos, entonces seguía con el trabajo de Dj siempre que me llamaban. Por la mañana, daba clases. Empecé en el Nacional 2 Manuel Belgrano. Tenía 22 años y como era nocturna, muchos de mis alumnos eran más grandes que yo y en el Nacional había cursos de entre 60 y 55 alumnos. Pero, gracias a Dios ahí encontré a profesores más grandes que te dan una mano, te ‘tiran alguna línea’ (sic) y aprendés. Ahora hace quince años que doy clases en el Colegio del Carmen y me encanta el trabajo con los chicos”, aseguró el Dj que de día es docente. “El estar frente a la clase es lo que más me gusta. Me fascinó el contacto con los chicos, tengo muy buena relación con todos los grupos. Siempre hay idas y vueltas hasta que se rompe el hielo y terminan brindándote confianza y buscándote para hablar, pedirte consejos, contarte algunos problemas”, señaló sobre su trabajo con adolescentes que, en su mayoría, oscilan entre los trece y 17 años. “Mis alumnos dicen que no me sacan un diez ni por equivocación (se ríe) así que puedo decir que soy un profesor estricto. Exijo que cumplan con las cosas que hay que cumplir, ubicarnos dentro del aula con todo lo que eso significa y aprender que hay normas de convivencia. Intento sacar lo mejor de cada uno”, expresó.La vida de DjCuando Cristhian se dirige hacia un servicio, carga en su camioneta todos los elementos que acompañan el trabajo de un Dj: controladores, compacteras individuales, amplificadores, etc. “Pero cuando empecé lo primero que tuve fueron dos compacteras de auto con transformadores, una consola, dos baflecitos y un amplificador armado: ese fue mi primer equipo. De hecho que con ese equipo y algunas luces que había alquilado, me fui a pasar música en una de las primeras fiestas que había agarrado en Posadas: la fiesta del Día del Farmacéutico”. De ahí en adelante sólo fueron buenas. “En un evento se acercó Omar Acosta, que en un principio me ayudó mucho, porque como le gustó lo que hice esa noche me generó contactos con mucha gente y así me hice más conocido en Posadas. Con él trabajé hasta el 2001 más o menos y desde ahí en adelante seguí solo”. Los trabajos empezaron a dejar ganancias y pronto las compacteras de los autos comenzaron a asemejarse a verdaderos elementos de disc jockey. Así creció el negocio hasta convertirse en Magnum 357, la empresa que musicaliza hasta cuatro o cinco fiestas por noche en época alta: noviembre y diciembre.Como Dj tiene bien en claro cuál es su estilo: “leer la pista. Porque no sirve implementar ‘tu’ repertorio, porque entonces la gente tiene que escuchar lo que le gusta al Dj y si te gusta Metallica o Hermética, te quedás sin gente. Entonces mi estilo es leer la pista, porque cada ritmo, cada tema tiene su momento, no podés arrancar un 15 con electro o rap del brasil. Hay que saber leer qué es lo que le gusta a la gente de cada fiesta”. Aseguró que en sus archivos de música debe haber alrededor de dos tera bytes archivados, porque “hoy en día es muy fácil saber qué es lo que se escucha. En el colegio mismo los chicos te dicen ‘profe, ¿tiene tal tema?’ y así muchas veces son ellos quienes me mantienen actualizado, hay un feed bac
k muy bueno”.Cristhian es un hombre agradecido, son pocos los que pueden decir que hacen todo lo que les gusta, y también “por los dos pilares fundamentales en todo lo que emprendí: mi familia y Dios”, cerró. Un poco sobre“Magnumcase”Así se denomina la empresa de construcción y fabricación de racks y ambiles para bandas de música que tiene Cristhian. “Siempre emprendemos nuevos desafíos. Ahora, estamos de lleno con la fábrica de bafles. Tenemos la carpintería donde se arma todo lo que es madera y en el taller toda la terminación”, indicó. Además, también se realizan allí las tradicionales pelotas de vidrio que se utilizan en todo tipo de fiestas. Mientras no está en el colegio, “Magnumcase” es el lugar donde Cristhian pasa sus días. “Durante noviembre y diciembre siempre estamos a full. Después merma un poco pero nunca nos faltó trabajo”, declaró.





Discussion about this post