POSADAS. El ministro del Interior Florencio Randazzo reveló días pasados que el flamante tren internacional que une a la capital de Misiones con Encarnación (Paraguay) tuvo en el primer mes de funcionamiento unos 100 mil pasajeros. Si se calcula que el pasaje de ida o el de regreso a Posadas cuesta 18 pesos por persona por tramo, el servicio “Casimiro” recaudó nada menos que 1.800.000 pesos solamente en concepto de viajes. La cartera de Interior no explicó si 100 mil pasajeros implican 100 mil boletos vendidos. La recaudación sería mucho mayor si se contabiliza el pago de dos pasajes (ida y vuelta) de la mencionada cantidad de usuarios. Como ya es costumbre, nada se conoce de los montos que pudiera recibir el tren por parte de la Nación, provincia y municipio. Los casi dos millones de pesos no le habrían alcanzado al Grupo Z para poner en condiciones estaciones de ambos lados del río Paraná, a fin de prestar un mejor servicio a los miles de usuarios. Ciertamente, los empresarios siguieron una misma conducta: pensar en recaudar y no en los pasajeros. Basta con observar la forma en que diariamente deben viajar los usuarios del Sistema de Transporte de Posadas, Garupá y Candelaria. Y muchas veces, los que no viajan por falta de frecuencias, recorridos alterados, que ningún funcionario del Estado se anima a sancionar.Volviendo al tren, en el mundo empresario del transporte están sorprendidos de la “suerte” que el Grupo Z tuvo al conseguir un negocio millonario sin tener que competir con ningún otro oferente argentino o paraguayo. Como se hace habitualmente cuando de concesionar un servicio se trata, sobre todo en una zona que se presenta como una de las que mayor tráfico fronterizo tiene desde hace muchos años.Al punto que, fiel a su estilo, “Casimiro” se quedó con el monopolio del tren y sacó de competencia hasta a la “Marylin”, la lancha que hace años cruzaba el Paraná por agua y que muchos elegían para evitar la congestión del puente.Improvisación Hubo mucha improvisación en medio de anuncios de fechas tiradas al aire por funcionarios, las que nunca se cumplieron. Al punto que el Gobierno misionero -fiel al cuidado de los intereses del Grupo Z- debió llegar al propio Randazzo para que interceda ante el Paraguay a fin de poner en marcha el tren aún cuando una medida judicial lo impedía. Así funciona la protección del poder renovador para los negocios del Grupo Z.Actualmente, más allá de que el tren ya funcione, existe un conflicto entre Fepasa y Custodia SA por la ocupación del predio y las instalaciones pertenecientes a la empresa estatal. La compañía privada cuestiona a Fepasa por no permitir seguir operando, mientras que Fepasa sostiene que Custodia se niega a desalojar el lugar pese a que ya feneció el contrato.De acuerdo a datos que obran en un escrito remitido por el presidente de Fepasa, Roberto Salinas, al procurador general de la República, Roberto Moreno, el contrato entre la empresa ferroviaria y Custodia SA data de noviembre de 2002 y feneció el 25 de marzo de 2014. El conflicto se dirime en estrados judiciales de Paraguay.Hasta en las frecuencias se repiten las malas costumbres: se anunció un coche motor cada quince minutos pero pasa cada media hora. Y todo sigue como si nada hubiera sucedido.Un dato casi anecdótico: Randazzo nunca pudo venir a inaugurar -en medio de su campaña presidencial- el servicio internacional. Como tampoco, la oficina de “control” del servicio de transporte urbano del Grupo Z prometida en noviembre y de la que nada se conoce. Menos ahora, cuando no quedó funcionario atendiendo en la Rosadita y de controlar a empresarios amigos se trata.¿Adónde van las ganancias?Con lo recaudado en el nuevo negocio del Grupo Z, es de esperar que ahora sí comiencen a cumplirse las demandadas obras de la estación de transferencia en Quaranta y Santa Catalina. Que aparezcan de una vez por todas las pantallas de información de frecuencias en las paradas de colectivos. Que se repongan las paradas en distintos puntos de la ciudad que hace largo tiempo demandan los vecinos. Que se mejoren las unidades del transporte urbano de Posadas como también las frecuencias. Que mejore el sistema de la tarjeta Sube. Hasta el momento, lo que el Grupo Z ganó lo invirtió afuera. En nuevas empresas con recorridos en la ciudad de Buenos Aires como entre distintos partidos bonaerenses. Y nadie le exigió nada. Sólo se conocen “intimaciones” que evidentemente no tuvieron su valor, ya que mucho de lo mencionado sigue siendo materia pendiente. Y el usuario es quien termina como rehén del desinterés empresario y la ausencia estatal.





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