LILLE, Francia (AFP-NA). El exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn, cuya carrera quedó arruinada por un escándalo sexual en Nueva York, será juzgado a partir del lunes por proxenetismo, un delito pasible de diez años de cárcel.El expolítico francés comparecerá ante un tribunal de Lille (norte de Francia) por el cargo de proxenetismo agravado en reunión.Durante mucho tiempo favorito de los sondeos para la elección presidencial francesa de 2012, DSK, como se lo llama en Francia, comparecerá junto con otros trece inculpados en el marco del caso llamado del hotel Carlton.Strauss-Kahn se ha convertido en el curso de la instrucción en uno de los personajes centrales de este caso de proxenetismo iniciado en hoteles de lujo de Lille. Después del escándalo del Sofitel de Nueva York y casi tres años después de su inculpación por los jueces de Lille, el exjefe del FMI deberá enfrentar nuevamente la exposición en público de sus costumbres sexuales, que le costaron su carrera política.La fiscalía había pedido el sobreseimiento de DSK, pero los jueces de Lille estimaron que no podía ignorar la condición de prostitutas de las mujeres que le eran presentadas en fiestas libertinas. Los jueces le reprochan asimismo haber sido el “eje” y el “rey de la fiesta” de esas veladas, indicó una fuente judicial.Una de las prostitutas interrogadas por las autoridades estimó que DSK no podía ignorar lo que eran las mujeres que participaban en las fiestas.“Nos hacen creer que él es ingenuo”, dijo, sosteniendo que todos los otros participantes lo sabían.Los abogados de Strauss-Kahn denunciaron un “encarnizamiento” de los jueces, que “no se basa en un análisis jurídico de los hechos” sino en una “motivación ideológica, política, moral”.La línea de la defensa ha sido siempre la misma: DSK era adepto del libertinaje, no de las prostitutas. Durante la instrucción, algunos participantes evocaron sin embargo sesiones de “carnicería”, de “puro consumo sexual”, según reportes.A pocos días del proceso, la defensa de DSK no quiso hacer más declaraciones al respecto.El caso empezó en 2011. La policía judicial de Lille investigaba entonces las frecuentaciones del hotel Carlton y del hotel Tours, a los que René Kojfer, encargado de relaciones públicas, hacía venir prostitutas para algunos clientes.





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