POSADAS. Sobres con donaciones llegan de todas partes del mundo, desde los lugares más sorprendentes, desde diferentes ciudades donde seguramente hay algún compatriota que quiere brindar su ayuda. Así es como la comunidad laosiana en esta ciudad busca construir el Buda más grande de la Argentina. En realidad, el proceso ya comenzó: cualquier viajero que se dirija hacia Corrientes podrá ver a su izquierda, a la altura de Itaembé Guazú, cómo se levanta la imponente figura del sabio en cuyas enseñanzas se fundó el budismo. Los constructores de la obra comenzaron hace poco más de dos años y medio y no tienen fecha para concluirla porque “esto lo hacemos por voluntad y brindamos nuestro tiempo. Cuando hay plata de por medio, hay un patrón y un empleado al que se le exige una fecha para terminar; nosotros lo hacemos por voluntad”, explicó a PRIMERA EDICIÓN Phonh Phathachith, uno de los vecinos que, cuando puede, presta su fuerza con la intención de tener esta imagen imponente para que sea admirada por todos los visitantes del templo. “Ahora estamos en proceso de mejorarla, vemos cómo va la cara, la ceja, dónde aumentar o dónde quitar, no está perfecto todavía”, señaló Phonh. Los inicios de la construcciónLa comunidad laosiana tiene bien ubicado su templo. Allí se acerca con la intención de alcanzar, en alguna medida, el nivel de sabiduría que tiene el Buda a quien le rinden culto. Pero había una cantidad importante de esos hermanos que no tenían trabajo, “sólo limpiaban casas o cortaban pasto. Entonces pensamos en hacer algo para que puedan trabajar. Fue ahí cuando pensamos en esta estatua. ‘Vamos a hacerla en grande’, dije en su momento”, contó Phonh sobre cómo fue que nació esta llamativa idea. Los domingos es cuando una mayor cantidad de gente acude a ayudar en la construcción. “Quienes trabajan lo hacen por voluntad, es una colaboración. Si no se puede donar la fuerza, se dona dinero”, contó. Así, dentro del templo hay una lista detallada de lugares y familias que enviaron alguna donación para ayudar con la construcción. Hay ciudades de Buenos Aires como San Isidro, Rojas y Chascomús; Capital Federal; provincias como Córdoba o Río Negro; países como Estados Unidos y ciudades de Misiones como Oberá, Leandro N. Alem y Jardín América, sólo por nombrar algunas. Con ese dinero se realizó la estatua que posee un marco de acero y ladrillo por dentro, a la que aún le faltan las manos “porque eso lo hacemos por último, antes hay partes más importantes, como definir bien los rasgos de la cara o el pecho. La parte de abajo es la más sencilla una vez que lo de arriba está terminado”, aseguró Phonh. Ya en la última etapa se pasará al proceso de pintado: el cuerpo será dorado y el cabello negro. “Será perfecta”, pronosticó su constructor y colaborador. Otra de las intenciones es que sea utilizado turísticamente: “Queremos que la gente se acerque, mire, pregunte. Este es un templo para todos, no es exclusivo nuestro, van a encontrar una respuesta en nosotros”.La estatua Phonh explicó que el cabello del Buda se encuentra hacia arriba porque representa su inteligencia, “no usa la fuerza”, comentó. Las orejas largas, siempre según Phonh, son para escuchar lo bueno, “porque lo malo no le interesa”, y mira hacia abajo “porque ve a su alrededor, mira a su prójimo, a su familia”.Los próximos 14 y 15 de febrero será la fiesta anual de la comunidad laosiana, por su llegada a la Argentina. Esos días dirá presente Kisue Insiseiengmay, presidente de Laos Budista. “Cuando llegué nunca creí que tendríamos ésto”, dijo Phonh mirando emocionado a “su” imagen de Buda.





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